JOAN MESTRE CASTELLÓ
La Diputación de Castelló reivindica desde hace años y de forma insistente la ejecución del trasvase del Ebro, derogado en 2005 por el Gobierno socialista. Alega que hay un déficit estructural hídrico en la provincia y que esta infraestructura es vital para acabar con él. Pues bien, ahora parece que este déficit es inexistente, por lo menos tal como se ha trasladado desde la institución que comanda Carlos Fabra. El geólogo de la diputación, José Ramón Jiménez, admitió ayer que este término se ha utilizado de forma "errónea", destacó que Castelló dispone de suficientes recursos con sus acuíferos subterráneos, y apuntó que sus problemas con el agua radican en una falta de canalizaciones. El presidente de la Federación de Regantes de la Comunitat, José Pascual, abundó en esta idea, y subrayó el buen estado de los acuíferos castellonenses.
Jiménez y Pascual resaltaron, durante un foro sobre gestión de los recursos hídricos organizado por la diputación, que los 40 hectómetros cúbicos de agua que se depuran al año en la provincia acaban en el mar por la falta de infraestructuras que posibiliten su posterior reutilización. Esta cantidad representa la mitad de la que contemplaba para Castelló el extinto trasvase del Ebro impulsado por el Gobierno de José María Aznar.
El técnico de la diputación negó que la provincia sufra un déficit hídrico, y reseñó que esta expresión, tan profusamente utilizada por Carlos Fabra y alcaldes del PP para justificar el trasvase del Ebro, "está mal empleada". A su juicio, Castelló es rica en acuíferos, por lo que las dificultades hídricas responden a una carestía de dotaciones para explotarlos. Jiménez puso de ejemplo a las comarcas del interior-norte, una de las zonas de la provincia más afectadas por la falta de agua, y recordó que varios estudios han puesto de manifiesto la existencia de unas importantes reservas de agua en su subsuelo. Unas investigaciones recientes, realizadas por el Instituto Geológico y Minero de España (IGME), afirman que el acuífero del Maestrat tiene un potencial de 400 hectómetros cúbicos.
El geólogo de la diputación añadió que hay incluso actuaciones de reutilización ya ejecutadas en Castelló que están en la práctica "infrautilizadas". Es el caso de una conducción de tres kilómetros que discurre entre la estación depuradora de la capital de la Plana a la cota 35 para abastecer a los agricultores de la huerta tradicional de Castelló.
Por su parte, sigue en el aire la puesta en marcha de una tubería de 6 kilómetros desde la depuradora de Castelló hasta la cota 100. La Generalitat anunció este proyecto hace seis años y desde entonces se mantiene en algún cajón de la Conselleria de Medio Ambiente.
El técnico provincial aseveró que la gestión de las aguas subterráneas en Castelló es competencia de las Confederaciones Hidrográficas del Ebro y del Júcar, y les emplazó a impulsar su uso a través de un régimen de explotación más individualizado frente al unitario que lleva a cabo el Gobierno. Con el nuevo sistema se tendría en cuenta la realidad de cada acuífero, indicó Jiménez. "Cada acuífero requeriría un modelo de gestión diferente", agregó.