J. MESTRE CASTELLÓ
El colectivo rumano de Castelló se asoma al precipicio por la crisis económica. La recesión ha abocado al paro a más del 50% de ciudadanos del país de los Cárpatos y ha provocado el cierre de la mitad de sus empresas constructoras. Unos pocos emprendedores han puesto la mira en otros sectores económicos, como la alimentación, mientras otros se han visto empujados a trabajar sin contrato, según denunció ayer la presidenta de la Asociación de Inmigrantes del Este de Castelló, Ángela Placsintar.
La comunidad rumana, con cerca de 55.000 residentes, copa la miad de la población inmigrante de Castelló. Miles de oriundos de Rumanía llegaron en los años de bonanza a Castelló, una provincia que por aquel entonces -hace apenas dos años- era rica en puestos de trabajo, sobre todo en la construcción y en el azulejo. Ahora han sido los primeros en caer junto a las personas sin formación. Cerca de 3.000 ciudadanos de Rumanía se encuentran en paro, es decir, una de cada dos personas con edad de trabajar, y la mayoría procede del ladrillo, según informaron diversas entidades de inmigrantes de Rumanía de Castelló.
También se han visto arrastrados por la recesión los emprendedores. El presidente de la Asociación de Empresarios de Rumanía de Castelló, Ionel Scrofan, admitió que un 50% de las constructoras rumanas han echado el cierre, y cabe decir que un 30% de los autónomos de este país se dedicaba al ladrillo antes de que asomara la crisis. Asimismo, un 10% de los 200 empresarios asociados a la patronal rumana ha emprendido el regreso a su país de origen.
La vuelta a la patria podría ser una de las alternativas. Un 30% de los inmigrantes de Rumanía piensa en retornar a su tierra, según estima Daniel Tecu, presidente de la Federación de Asociaciones de Rumanos en Europa. Sin embargo, no puede. "El problema está en la crisis política", apuntó Tecu. Y es que Rumanía no sólo sufre la recesión económica internacional al igual que España, sino que está inmersa en una grave crisis política, y las elecciones presidenciales celebradas recientemente no han acabado con la situación de inestabilidad -ganó de forma ajustada el actual presidente, el conservador Trian Basescu, con acusaciones de fraude electoral por parte de la oposición-.
"Algunos han ido a Rumanía pero han vuelto por la crisis política", señaló Placsintar. El presidente de la patronal añadió que la actividad inmobiliaria está igual que en España, lo que imposibilita, dijo, un posible regreso de sus compatriotas.
Alternativas
Pese a las actuales circunstancias, los ciudadanos rumanos no se rinden y empiezan a buscar alternativas para salir del pozo. En este sentido, una decena de empresarios ha cambiado la construcción por el sector de la alimentación y ha abierto locales de restauración, según destacó Scrofan.
La mitad de la población rumana mantiene su puesto de trabajo en el turismo, hostelería y agricultura. La presidenta de la Asociación de Inmigrantes del Este de Castelló denunció las prácticas de algunos empresarios de la provincia y aseguró que varios ciudadanos rumanos están trabajando sin contrato. "A otros les contratan a cambio de que firmen un documento sin fecha con su baja voluntaria, para evitar así el pago de las indemnizaciones", aseveró Placsintar.