NACHO MARTÍN CASTELLÓ
Un documento interno de la Conselleria de Infraestructuras desvela que el proyecto básico que justifica el trazado del trolebús por dentro del parque Ribalta admite que uno de los principales argumentos para seleccionar esta alternativa no fue la mejora de este parque protegido, sino la premisa de evitar un conflicto con el tráfico de los viales circundantes "causando el menor impacto posible".
El planteamiento del proyecto contrasta con el de la Ley del Patrimonio Cultural Valenciano, que establece textualmente que cualquier intervención en un Bien de Interés Cultural como el parque Ribalta "deberá encaminarse a la preservación y acrecentamiento de los intereses patrimoniales que determinaron dicho reconocimiento".
Del mismo modo, la Ley del Patrimonio Histórico Español indica que no se podrán modificar los bienes de interés cultural salvo que se trate de actuaciones de mejora. "Se considerarán excepcionales las sustituciones de inmuebles, aunque sean parciales, y sólo podrán realizarse en la medida en que contribuya a la conservación general de carácter del conjunto. En todo caso, se mantendrán las alineaciones urbanas existentes (...). Además, la ley indica explícitamente que en el entorno protegido "no se permitirán alineaciones nuevas, alteraciones de la edificabilidad, parcelaciones ni agregaciones".
La justificación técnica de la propia conselleria de Infraestructuras asume que existe un impacto contra el parque y hace hincapié en su intención de minimizarlo. "Se ha buscado una solución interior al parque, respetando al máximo el entorno y la calidad del parque y causando el menor impacto posible, a la vez que se evita la afección sobre el TVR de la situación de congestión de las vías de este entorno".
Dos décadas al margen de la ley
El Ayuntamiento de Castelló incumple desde 1985 la Ley del Patrimonio Histórico Español al demorar la aprobación del Plan Especial de Protección del Parque Ribalta, documento exigido a todos aquellos municipios que alberguen un enclave protegido como Bien de Interés Cultural.
El incumplimiento del plan es tan extenso como la existencia de la ley, aunque el parque Ribalta fue protegido y declarado Conjunto Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural en 1981.
No lo aprobó durante seis años la corporación liderada por el PSPV y tampoco lo ha hecho en 18 años consecutivos de gobierno el PP, que ahora pretende atravesar el paseo central del parque con la plataforma de un transporte masivo como el bus guiado. El gobierno local y la Generalitat bloquean desde 2005 el Plan Especial de Ribalta, que ya ha superado la exposición pública y que prohíbe cualquier tipo de actuación que no sea de estricta conservación.