JORDI RUIZ CASTELLÓ
"Ni un nuevo hotel". Así de tajante se muestra el presidente de la patronal turística castellonense (Ashotur), Carlos Escorihuela, cuando se le pregunta sobre el impacto de la apertura del aeropuerto en la creación de nuevas plazas hoteleras.
El aeropuerto Costa Azahar, cuyo plazo de apertura se mantiene en el ecuador de 2010, se concibió como el eje en torno al cual pivotará el despegue definitivo del sector turístico castellonense. Sin embargo, la inminencia de su puesta en marcha no ha servido como acicate para que los empresarios se animen a abrir nuevos establecimientos hoteleros.
El presidente de Ashotur manifestó que no hay proyectos en curso, una situación que enmarcó en el contexto de crisis actual y en los problemas que encuentran los empresarios para obtener financiación. Si la gente no consigue crédito, nadie construirá un hotel", sentenció.
Pero es que, además, según Carlos Escorihuela, "no hay suficiente demanda para impulsar nuevos establecimientos". Sobre el efecto revulsivo del aeropuerto, dijo que no empezará a notarse hasta 2011. El año que viene será de transición y la incógnita de la fecha de apertura impide cerrar los primeros paquetes vacacionales a través del Costa Azahar.
Las estadísticas de la conselleria de Turismo reflejan el lento desarrollo del sector turístico castellonense. Al finalizar 2008, ofrecía 21.649 plazas hoteleras, casi el 40% de las cuales se encuentran en Peñíscola. En los últimos cinco años, el crecimiento de la cifra de plazas ha sido muy moderado, ya que apenas se han creado tres mil camas.
Lejos quedan las previsiones de los impulsores del aeropuerto.Las empresas que se embarcaron hace más de un lustro en la aventura de construir la infraestructura preveían que en el año de su puesta en funcionamiento la oferta hotelera provincial superaría las 31.000 camas. Por no hablar de la previsión que manejaban de 40.000 nuevos apartamentos y chalés, 14 campos de golf, un parque temático, puertos deportivos y estaciones termales.
La mayoría de estos elementos no existe y, sin embargo, el cálculo de viajeros se realizó contando con que iban a estar ejecutados. Para el primer año de funcionamiento de aeropuerto hay previstos 600.000 pasajeros. Si no se llega a esta cifra, la Generalitat deberá indemnizar a la concesionaria con seis euros por cada viajero de menos.