J.R. CASTELLÓ
A Carlos Fabra siempre le ha gustado presentar unos presupuestos cuya cifra global supere a a la del año anterior. En esta ocasión, se va a quedar con las ganas porque las cuentas de la diputación de 2010 sufrirán un importante recorte, según ha reconocido el propio el presidente provincial.
El motivo que esgrime es que el Estado rebajará en 26 millones sus transferencias a la diputación, lo que equivale prácticamente al 20% del presupuesto. Los técnicos tratan de cuadrar con dificultad los números y la mayoría de áreas sufrirán recortes. Ayer mismo hubo una reunión de coordinación para perfilar las cuentas. El presidente pretende aprobarlas en el pleno convocado para el miércoles de la semana que viene.
El mandatario provincial ha anunciado un plan de austeridad que supone la congelación de los salarios de los diputados y un recorte en la cifra de asesores. Respecto a este último punto, prevé prescindir de un cargo de confianza adscrito a Presidencia y suprimir uno de los tres asesores de que dispone el PSOE. La amplia nómina de funcionarios eventuales de la diputación supone un desembolso anual de 1,2 millones de euros en nóminas. Las retribuciones de los miembros del equipo de gobierno ascienden a 1,3 millones. Y es que Carlos Fabra concedió la dedicación exclusiva a 13 de los 16 diputados provinciales del PP.