LEVANTE DE CASTELLÓ CASTELLÓ
Ricardo Costa fue un líder del PP valenciano admirado y respetado hasta que el tsunami Gürtel se lo llevó por delante. Para aliñarlo, habló más de la cuenta y se saltó la Ley del Silencio que prima en los partidos. Ahora, es casi menos que un apestado y se ha convertido en un tema incómodo, no se sabe si también persona, para sus compañeros de partido.
La nueva mano derecha de Camps, Rafael Blasco, abrió el debate esta semana. El "caso Costa" se solucionará "en breve". Le faltaron piernas al vicesecretario de Comunicación del PP nacional, Esteban González Pons, para recordar a sus compañeros de Valencia que será Madrid quien solucione el "affaire".
Mientras tanto, en la Comunitat se ignora como acabará el tema Ricardo Costa y se deja total libertad a la dirección de la calle Génova para que decida, dejando al que fuera número dos de Camps a los pies de los caballos. Un ejemplo lo dio ayer el nuevo hombre fuerte del partido y alcalde de Castelló, Alberto Fabra. Preguntado sobre el futuro de Ricardo Costa, respondió que su todavía compañero de partido "no es un problema que interese a la ciudadanía".
Fabra realizó estas declaraciones en su visita a los comercios de Castelló, en la que también estuvo, el conseller de Industria, Vicente Rambla. "Estamos dando una vuelta por la ciudad de Castelló con vecinos que nos indican cuáles son sus problemas y ninguno nos ha dicho que es Ricardo Costa", afirmó Fabra.
Más difuso, si cabe, fue Vicente Rambla, que ni nombró a su compañero de partido, en graves problemas con la dirección del mismo. "Felicitamos a los comerciantes de Castelló por su trabajo y les trasladamos nuestra confianza. El PP es un partido fuerte y es el que más cerca está de las preocupaciones de la sociedad", manifestó Rambla. Ni una mención, ni un apoyo. Nada. En política los tiempos y las relaciones difieren mucho de la vida real.