R. VILALTA SEGORBE
La temperatura en la capital del Alto Palancia apenas superaba a mediodía de ayer domingo los cuatro grados. En medio de este ambiente gélido, todo el calor se concentró por unas horas en el auditorio Salvador Seguí donde los mayores de Segorbe y la comarca rindieron un cálido y emotivo homenaje a uno de los grandes de la escena española, el celebérrimo actor Arturo Fernández.
Hecho un pincel, como no podía ser de otra manera, delgado y coqueto hizo entrada el admirado galán causando -a sus ochenta fenomenalmente bien llevados años?- auténtica sensación entre el público femenino. Alrededor de un millar de personas de todos los municipios del Alto Palancia acudieron a este acto que clausuraba la tradicional Semana Comarcal de Homenaje a las Personas Mayores que organiza cada año el CEAM de Segorbe y que este año alcanza sus bodas de plata.
Arturo Fernández, que se encontraba hasta ayer en el teatro Principal de Castelló, interpretando la comedia La Montaña Rusa, aprovechó su estancia para acercarse hasta Segorbe y disfrutar de este reconocimiento público que le brindaron los mayores del Alto Palancia. Fernández no defraudó y se mostró en todo momento amable, cercano y agradecido con las muestras de cariño y los obsequios recibidos. Un retrato del actor, obra del reconocido artista José Peris Panach, esperaba al homenajeado a la entrada al auditorio. Fernández quedó gratamente impresionado con el cuadro a tenor de las palabras de agradecimiento para el artista.
El tigre de El Piles, apodo con el que se conoció al actor en su época de boxeador, recibió de manos del canónigo de la catedral Federico Caudé una imagen de la Virgen de la Cueva Santa así como un elegantísimo bastón de manos del alcalde de Segorbe, Rafael Calvo. El secretario autonómico de Bienestar Social, David Calatayud, presente también en el acto, regaló una placa conmemorativa del evento al actor homenajeado.
Con su reconocida palabra "chatines, felices fiestas" y el público en pie, Arturo Fernández se despedía de los presentes después de deleitarles con un discurso cargado de comicidad y optimismo, donde insistió en que "a pesar de lo que diga la Real Academia y de mi carné de identidad, no soy viejo y no aspiro a serlo nunca".