ENRIQUE BALLESTER CASTELLÓ
En el límite entre la frescura y la atemporalidad se mueve eso que llamamos música popular. En la pelea entre la realidad exterior y la necesidad creativa que nace de uno mismo se encuentra la franja de fricción entre emisor y receptor. Moverse durante décadas por el borde del precipicio, fundiendo generaciones en torno a un puñado de canciones, sin trucos, e instalarse en el imaginario colectivo de tu ciudad, Castelló, es lo que ha conseguido Miguel Ángel Villanueva, primero con Los Auténticos, Los Brujos o Los Plomos, hasta el cambio de siglo, cuando firmó con nombre y apellido la obra que nos ocupa, "Ningún Cielo", en 2004.
Han pasado más de cinco años desde aquel octubre, pero el disco ha envejecido igual de bien que el vino francés "casi sobrenatural" que Villanueva compartió con Peter Dello, miembro fundador de los prestigiosos Honeybus, mientras preparaban en su casa de Londres los exquisitos arreglos de cuerda que elevan varios de los temas. En Londres, también, ensayó con la banda Bronco Bullfrog la base rítmica de un álbum que abruma, por complejo y por honesto. Cuando uno repasa los créditos y bucea en su historia, destaca la presencia de Dello, por un lado, y el doloroso proceso de gestación del disco, por otro. Casi tres años tardó en completarse el viaje, desde la cabeza de Villanueva, al estante de novedades de Discos Medicinales.
En los catorce cortes de "Ningún Cielo", el autor navega en busca de la canción perfecta, a base de melodías preciosas combinadas, en ocasiones, con certeros alegatos profundos, en un contraste que funciona.
Villanueva, al que rodea una aura de genio incomprendido y artista maldito, con más talento que ventas, recuerda la creación y grabación de las canciones, al tiempo que repasa su historial y su tirante relación con el circo musical.
Trayectoria
Desde finales de los setenta con las siete notas en la cabeza. "Aunque pueda parecer un tanto surrealista, me quedo con el aquí y el ahora. Está bien tener recuerdos, pero no vivir de ellos. Cada época tuvo sus más y sus menos, aciertos y errores, grandezas y miserias. En cada momento he hecho lo que he considerado oportuno".
Personalidad
"Soy un pez bastante alejado de su entorno natural, y en estas particulares aguas no parezco encajar demasiado. No me gusta, pero es lo que hay. A pesar de todo, es algo que ha llegado a no molestarme e incluso estoy bastante camuflado y aclimatado. Por otra parte, no tengo ni probablemente haya tenido nunca nada que ver con la industria o con lo que se pueda llamar escena musical. Tengo la impresión de funcionar en un universo paralelo. Siempre he estado al margen del concepto de rockero de manual. Simplemente diría que, a pesar de no haber sido tal vez lo más conveniente en algunas ocasiones, me he limitado a seguir mi camino".
El álbum
"El proceso de construcción fue largo y un tanto complicado. Todo jugador depende un poco de las cartas que le van saliendo. Quizá la parte más bonita, como tantas otras cosas en la vida, fue el principio, en Londres: ensayar con Bronco Bullfrog y preparar los arreglos de cuerda en casa de Peter Dello, con quien ya trabajé en mi disco "Sin ver el sol". Al volver por aquí empezaron a aparecer nubes y el tiempo pareció volverse de goma". (Villanueva desechó la mezcla del disco realizada por Juan Antonio Ross en el estudio Michel de Murcia y, tras pasar por Mallorca y Bilbao, lo mezcló definitivamente con Little Fish y Juan Carlos Tomás en La Seta Azul, en Benicàssim).
Futuro
"No sé estar parado y siempre tengo proyectos en marcha. Aunque para llevarlos a cabo hay que lidiar con toda la selva de ahí fuera. No es fácil trabajar donde medran más los cortesanos que los hombres de bien. Tengo un montón de canciones listas, y en cuanto se dé la conjunción astral idónea editaré un nuevo disco. O dos. O tres".
Dani Forcada de la sala Four Seasons
La castellonense sala Four Seasons (C/Castelldefels, 14) se ha convertido, pese a su juventud, en referencia obligada en el circuito musical de la provincia. Dani Forcada, uno de sus programadores, explica su elección. "Mi voto va para "Ningún Cielo", de M.A. Villanueva, con arreglos de Peter Dello y con la sección rítmica de Bronco Bullfrog. Villanueva es uno de los músicos más infravalorados del país, un desconocido maestro artesano del pop que tiene en su haber unas cuantas joyas del pop hispano de las últimas décadas. Si su disco con Los Brujos "Sin ver el sol" pudo ser de lo mejor de los noventa, éste que nos ocupa destaca en esta década. "Desde que no estás", "El 27 de nunca" o "Al amanecer" son una buena muestra de la pulcritud de melodías y coros, aderezados con unos precisos arreglos de cuerda y de viento. ¿Mi canción favorita? Sin duda, "Como agua de luna", una canción directa de sólo dos minutos (¿para qué más?) que me enganchó a la primera y cuya melodía no me ha soltado en cinco años". e.b. castelló