JORDI RUIZ CASTELLÓ
Si dos jugadores no son capaces respetar unas reglas se acaba imponiendo la ley del más fuerte. El problema es cuando el tablero de juego es el pleno del ayuntamiento de Castelló, máximo órgano de gobierno en la ciudad y expresión de la soberanía popular. Los representantes del PP y el PSOE en la corporación castellonense quebrantaron ayer los acuerdos tácitos de funcionamiento y el resultado fue una sesión huérfana de debate y acuerdos institucionales.
El desencadenante de la polémica fue la negativa del PSOE a que sus declaraciones institucionales sean modificadas (a través de enmiendas) por el resto de fuerzas políticas. El motivo es que el PP aprovecha su mayoría absoluta para incorporar consideraciones que desvirtúan el texto inicial. Por ejemplo, ayer el PSOE planteaba instar a la Generalitat a que mejore la aplicación de la anestesia epidural en el Hospital General de Castelló. El PP proponía un texto alternativo en que se acababa culpando del déficit de anestesistas al Gobierno central por no resolver la financiación de las autonomías.
Así que los socialistas repasaron el reglamento municipal y descubrieron que cuando habla de las enmiendas se refiere a las mociones y no a las declaraciones institucionales. El problema es que en los últimos años se ha permitido que ambas iniciativas sean objeto de modificaciones y se han enmendado declaraciones presentadas por todos los partidos políticos.
El rodillo del PP
Cuando el portavoz adjunto del grupo socialista, Mario Edo, esgrimió el reglamento y negó la posibilidad de que el PP tocara su texto, el portavoz popular, Javier Moliner, acusó al PSOE de quebrantar las reglas que han regido hasta ahora y de querer eliminar el debate y las aportaciones del resto de grupos. Y respondió aplicando el rodillo y dinamitando otro pacto tácito que siempre se ha respetado: el de votar siempre a favor de la urgencia de las mociones y declaraciones institucionales para que se aborden en el pleno. Si la mayoría vota en contra, el tema queda fuera de la sesión. Es lo que ocurrió: el PP vetó las iniciativas del PSOE, que no se pudieron debatir. Además, los populares retiraron las suyas para que se aclare cuál va a ser el criterio de ahora en adelante. El resultado fue un pleno sin despacho extraordinario y huérfano de contenido y confrontación de ideas.
El debate se produjo luego a través de los gabinetes de comunicación de los grupos políticos. En una nota de prensa, el portavoz del PP, Javier Moliner, lamentó la "actitud marrullera" del grupo municipal del PSOE "al querer privar al PP del debate de las enmiendas en el pleno y en un claro ejemplo de falta de respeto por la institución". "El PSOE ha realizado una interpretación estricta del reglamento cuando ellos mismos han enmendado en más de una ocasión declaraciones institucionales del grupo popular", dijo.
El portavoz socialista, Juan María Calles, denunció el "déficit de democracia" del PP por "impedir el debate de dos iniciativas en el pleno sobre la ley de la dependencia y la exigencia de anestesia epidural para embarazadas. "Alberto Fabra ha dado una nueva muestra de su intransigencia y ha demostrado ser un alumno aventajado de su padrino político, Carlos Fabra, al vetar el debate que había promovido el PSPV en el pleno municipal sobre dos asuntos básicos de bienestar social", afirmó.
Y el portavoz del Bloc, Enric Nomdedéu, lamentó la ruptura de los acuerdos que regían el funcionamiento de la corporación y la relación entre los grupos políticos con representación.