ADRIÁN CASABÓ VILA-REAL
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Con el final del año, el submarino parece haber recuperado las señas de identidad que había olvidado en los primeros compases de la temporada, entre ellas, la fortaleza defensiva. Ante el Racing, el Villarreal conseguía mantener de nuevo su portería a cero, algo que tan sólo había conseguido en dos ocasiones durante los quince partidos ligueros disputados hasta el momento.
Y es que los errores en la parcela defensiva se habían convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza para el técnico amarillo, Ernesto Valverde, y en uno de los factores que ponían los partidos muy cuesta arriba para los de El Madrigal. Esto, unido a la falta de puntería en ataque, había condenado a los amarillos en el tramo inicial.
Ahora, el submarino parece haber recuperado el equilibrio necesario para afrontar con garantías el inicio de un 2010, que llega cargado de partidos y con el Villarreal todavía vivo en las tres competiciones. Y es que mantenerse fuertes atrás resultará clave para avanzar, especialmente, en la Copa del Rey y la Europa Legue.
En estas competiciones, que a partir de ahora se deciden ya por eliminatorias directas, mantener la portería a cero puede resultar clave para no quedar en la cuneta. De eso puede dar buena cuenta el equipo amarillo, que el año en el que llegó más lejos en la mayor competición europea, como es la Liga de Campeones, encajó sólo 8 dianas en nueve partidos. Los únicamente 8 goles que marcó le sirvieron para plantarse en semifinales.
En este momento, Valverde ha encontrado en Godín y Marcano (pareja de titulares en los últimos tres encuentros) la fuerza que necesitaba en defensa después del pobre rendimiento ofrecido por Gonzalo en el primer tramo del campeonato. Con la tranquilidad de los resultados, el cántabro y el uruguayo están llamados a ser la muralla del Villarreal.