ROGER LORGEOUX CASTELLÓ
El asesor deportivo y copropietario del Club Deportivo Castellón, José Manuel García Osuna, dejó entrever ayer la posibilidad de conceder bajas para incrementar el número de fichajes ante la obligación de reconducir la grave situación deportiva, que pone en serio peligro la continuidad del equipo en la Liga Adelante. Por primera vez, reconoció la necesidad de incorporar nuevos jugadores. Es más, habló de urgencia con vistas a afrontar con más opciones de éxito los cinco encuentros que quedan para finalizar la primera vuelta del campeonato.
"Dentro de nuestras posibilidades vamos a buscar lo mejorar para cubrir los puestos que queremos mejorar. La idea es que los refuerzos estuvieran lo antes posible, pero es una cuestión de mercado, no de voluntad", advirtió.
"Ahora estamos valorando lo que hay que potenciar, pero podría producirse alguna salida si encontramos algo mejor", agregó.
Osuna, tras concluir la junta general de accionistas, aseguró que "me siento con el compromiso moral y obsesión de hacer lo que esté en nuestra mano para salvar al Castellón. Sigo pensando que la plantilla que existe no es para estar tan mal en la clasificación, aunque hemos cometido errores".
En esta tesitura, y como primera medida para contribuir a la recuperación del Castellón, el asesor deportivo reclamó la unión del albinegrismo, mensaje que compartió el consejero delegado y vicepresidente del club, Antonio Blasco. "Pido el apoyo de toda la gente. No es contradictorio que se muestre un lado crítico hacia nosotros con que se apoye al equipo. Necesitamos que los rivales vuelven a tener miedo a Castalia cuando vengan, ya que vamos a tener que jugar muchos partidos a cara de perro", vaticinó.
Osuna llegó y se marchó de la junta de accionistas acompañado por el presidente, José Laparra.
Como al resto de consejeros, les dio la bienvenida y despidió un grupo de 10 aficionados albinegros, que no sólo mostraron carteles contrarios a los dirigentes, sino que además les increparon con cánticos como "Osuna vete ya" o "Osuna vende ya". Además, al finalizar la asamblea, les persiguieron por el centro de la ciudad -ante el estupor de la gente- hasta alcanzar tanto el citado Osuna como Laparra sus vehículos.