SERGI PITARCH CASTELLÓ
El arquitecto de Benicalap Santiago Calatrava es conocido en el mundo por la personalidad de su diseño y también por los sobrecostes que sufren sus proyectos desde que se presentan hasta que se convierte en realidad. Un ejemplo de estos desfases se ha vivido en el Palau de les Arts Reina Sofía o el Ágora, que costó el doble de lo presupuestado. Incluso en la estación de metro de la Zona Cero, donde se encontraban las Torres Gemelas, los promotores de la infraestructura obligaron al urbanista valenciano a recortar sus pretensiones, ya que el precio se disparaba. Ahora, y según ha revelado la Sindicatura de Comptes en su auditoría anual de las cuentas de la Generalitat, el Centre de Convencions que llevará el sello de Calatrava en Castelló costará 100 millones de euros, 40 más de lo que se había firmado contractualmente en un principio.
Esta vez, no ha hecho falta ni colocar una sola piedra para que el precio haya aumentado en un 66,6%. Según explica el Síndic, "el proyecto básico entregado el 3 de noviembre de 2008 estima un presupuesto de ejecución material de la obra de 100.000.000 de euros, mientras contractualmente se había fijado en 60.000.000 de euros". Este nuevo coste, todavía no ha sido aprobado por la Sociedad de Proyectos Temáticos de la Comunidad Valenciana (Sptcv) un año y un mes después. Es más, el auditor de las cuentas públicas echa en falta, a 30 de octubre de 2009, la entrega del proyecto básico rectificado, es decir, el estudio que contemple los cambios que justifiquen el aumento de 40 millones de euros, 6.600 millones de pesetas más.
Pagos pendientes
Pero este edificio, que se encargó de presentar el propio Santiago Calatrava en Castelló, ya ha costado 2.700.000 euros sólo en la redacción del proyecto y el anteproyecto básico. De este dinero, desvela el propio Síndic, "quedan pendientes de pago1.350.000 euros".
Este es el segundo gran sobrecoste que el Síndic de Comptes ha revelado en obras del arquitecto Santiago Calatrava pagadas por la Generalitat. En la misma auditoría Rafael Vicente Queralt hizo público el coste final del puente de l'Assut de l'Or, el conocido en Valencia como "el jamonero". En concreto, la infraestructura estaba presupuestada en 37 millones de euros y ha acabado costando casi 60, como publicó esta semana este diario. Sí que es verdad que aquí el desfase se encuentra entre el proyecto firmado y la consecución, algo habitual en Calatrava y que la Generalitat ha venido pagando religiosamente. La diferencia con el Centre de Convencions es que todavía no se ha puesto ni una piedra y el proyecto ya se ha encarecido en 40 millones de euros. Si el modo de trabajo del urbanista de Benicalap se mantiene en la construcción, el edificio podría superar holgadamente los 100 millones de euros.
Pero los sobrecostes de este edificio, que el vicepresidente primero del Consell, Vicente Rambla, se encargó de definir como el gran proyecto "prioritario" de Castelló, no son el único problema que le ha salido en los últimos tiempos. Cabe recordar que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat tiene paralizado el PAI donde se construirá.