SERGI PITARCH CASTELLÓ
El número de muertos en accidentes de tráfico han bajado en España de los 2.000 por primera vez desde hace 40 años. El carné por puntos y las políticas de sensibilización han favorecido que en los últimos años los fallecidos descienda a centenares. Pero, ajenas a esta coyuntura parecen estar las carreteras de Castelló que, por segundo año consecutivo, aumentan el número de siniestros. En 2008 las muertes fueron 58, mientras que en 2009 se ha alcanzado la cifra de los 66, un 18% más.
Y es que la provincia de Castelló ha sido con diferencia la que ha dado las cifras más negativas, ya que la media de la Comunitat es de un descenso del 25%, llegando en Alicante a haberse erradicado a la mitad los fallecidos. Sin duda es la N-340 la que más vidas se ha cobrado. Sólo este vial, que atraviesa todo el territorio, ha cavado la tumba de 23 personas, casi un 40% del total.
Cabe recordar que en su último estudio sobre las carreteras, el Real Automóvil Club (RACE) ha detectado cuatro puntos negros, o de riesgo de siniestralidad media-alta, sólo en la N-340. En concreto estos puntos se encuentran en el cruce con los accesos al puerto de Castelló, al final de la variante de Nules, en Vinaròs y en el acceso a Vila-real. Dos de estos puntos se eliminaría con la nueva variante que impulsa el Ministerio de Fomento y que la Generalitat y el Ayuntamiento pretenden bloquear con un nuevo trazado.
Además la asociación Stop Accidentes denunció hace unos meses que la Diputación de Castelló ha hecho caso omiso a sus demandas en las que pide señalizar los puntos negros en las carreteras de su gestión.
Por su parte, otra de las vías con un alto índice de siniestralidad es la AP-7. Según el RACE, en Benicàssim y Peñíscola existen dos puntos negros que se encuentran entre los cinco de España con más número de accidentes mortales. Sólo entre 2006 y 2008 se produjeron 101 siniestros en esta autopista de pago, la mayoría por salidas de la vía.
Sin accidentes múltiples
Si gracias a las políticas de sensibilización Castelló consiguió pasar de 103 muertos en 2003 a 58 en 2008. Y eso que hace dos años la cifra se achacó al grave accidente de autobús de Orpesa, que se cobró 8 vidas y a un choque frontal en la misma localidad de segó otras cinco. El pasado año, y sin que haya habido ningún accidente múltiple, los número han vuelto a ser positivos, al contrario de lo que ha sucedido en España que ha conseguido que 283 personas menos hayan muerto. Una situación, cuanto menos para preocuparse ya que el goteo es constante y las dos vías más conflictivas están claras, la AP-7 y la N-340.