JORDI RUIZ CASTELLÓ
El aeropuerto de Castelló Costa Azahar podría contar con un sistema de control aéreo de "bajo coste", que supondría un ahorro para la Generalitat, que es la que ha de asumir el coste del servicio de controladores.
AENA es la empresa pública que gestiona la red de aeropuertos públicos de España y también es la responsable de la navegación aérea en los aeródromos privados, como el de Castelló o Ciudad Real. La empresa propone una fórmula de control más barata para los aeropuertos con menos tráfico, aquéllos que registran menos de 50.000 operaciones anuales.
Para las pequeñas instalaciones, existe también la opción denominada AFIS (Servicio de Información de Vuelo de Aeródromo), que permite que los aviones despeguen o aterricen sin ayuda directa de un controlador aéreo. Esta fórmula sólo es viable para aeropuertos de muy baja densidad de tráfico y ya se emplea en algunos países como Estados Unidos. La formación de profesionales en el sistema AFIS ha empezado recientemente en España en una institución educativa europea, Adventia, y ha provocado los recelos del colectivo de controladores aéreos de AENA. Esta opción supone una alternativa más económica para los pequeños aeropuertos y se considera adecuada para los privados. Desde el de Castelló aseguraron a este diario desconocer de momento estas opciones y señalaron que no se les ha trasladado ninguna propuesta.
El coste de los controladores no es una cuestión menor. La empresa pública promotora del aeropuerto de Castelló, Aerocas, dependiente de la Generalitat, estima que abonará cada año seis millones de euros a AENA por el personal encargado de regular el tráfico aéreo. Es el precio que hay que pagar por la alambicada fórmula del Costa Azahar: un aeropuerto de interés general, promoción pública y gestión privada, no adscrito a la red nacional que tutela AENA. Los seis millones de euros es una cantidad similar a la que paga el aeropuerto Don Quijote de Ciudad Real, también de gestión privada.
El precedente de Ciudad Real
El aeródromo manchego celebró hace unas semanas su primer año de vida con un balance decepcionante: apenas 53.000 pasajeros, cuando se esperaban 300.000. En el de Castelló la previsión es de 600.000 viajeros en el primer año; por cada uno de menos, la Generalitat deberá pagar seis euros a la empresa concesionaria. Por otra parte, en diez días se inaugurará el aeropuerto de Lleida-Alguaire, que arrancará con las compañías Vueling y Ryanair. Los promotores del aeropuerto de Castelló confían en que AENA se volcará en esta instalación una vez se inaugure la de Lleida.