NOELIA BLASCO CASTELLÓ
Indignados a la vez que resignados. Cerca de dos centenares de transportistas permanecieron buena parte de la noche y del día de ayer con sus camiones parados en los polígonos de La Olivera de Altura y La Esperanza de Segorbe sin poder transitar por la autovía A-23. A partir de cerca de las seis de la tarde empezaron a volver a transitar.
La espera se hizo eterna. "Es la una del mediodía y continúan llegando camiones hasta aquí", alertaba un camionero que permanecía desde las siete de la mañana parado en el polígono de La Esperanza de Segorbe. Los que estaban estacionados en el polígono segorbino tenían más suerte, "aquí al menos hay un restaurante abierto donde podemos comer de caliente y asearnos", comentaba Ángel González, que desde las once de la noche del jueves permanecía con su vehículo en el polígono industrial La Esperanza. "Tal y como va la cosa, tendré pasar otra noche aquí parado", lamentaba Ángel, "mientras dos compañeros, llegado el caso, volverán a sus casas y regresarán a Valencia", decía.
Para los camioneros que pasaron la pasada noche en el polígono industrial La Olivera de Altura la situación era similar, aunque criticaban el hecho de que no existiera ningún local donde poder tomar un café caliente. "Aquí anoche sólo vino la Cruz Roja que nos ofreció café y sopa caliente, pero para ir a Segorbe tenemos que ir andando", afirmaban.
El Gobierno movilizó en la A-23 (también en la N-232) a la Unidad Militar de Emergencias. La UME recuperó medio centenar de vehículos ligeros y cuatro pesado en la A-23, y ayudó en la evacuación de conductores retenidos a la localidad de Barracas, según informó el subdelegado del Gobierno, Antonio Lorenzo, tras presidir una comisión de emergencias.