J. A. CASTELLÓ
Los 200 trabajadores de Construcciones Batalla que fueron despedidos hace 16 años denunciaron ayer que a fecha de hoy todavía no hay una sentencia firme que les reconozca sus derechos. Los empleados han firmado un manifiesto en el que aseguran: "Justicia Social, eso no existe en el caso que nos ocupa". "Desde diciembre del año 1993, a causa del cierre premeditado de la empresa Construcciones Batalla SA, nos quedamos sin trabajo 200 empleados, todos con despido improcedente. Han pasado 16 años y todavía no nos han satisfecho el total de las indemnizaciones que legalmente nos corresponden. Y queremos cobrar", explica Felipe Blázquez, uno de los afectados.
Los trabajadores confiaban en que a mediados del pasado año 2009 el Juzgado de los Social fijara fecha para el último juicio que debe dirimir el contencioso. Sin embargo, a fecha de hoy, todavía no se sabe nada.
Tras el cierre de la entidad en 1993, pasaron más de 4 años sin que los trabajadores tuvieran noticia del proceso. "Nos decía el abogado: la justicia es lenta, tened paciencia, no hay nada nuevo. Ante esta situación conseguimos que el Consejo General del Poder Judicial se interesara por nuestro caso", explica Blázquez. La información del CGPJ que recibieron los despedidos les dejó "helados". El expediente laboral de Construcciones Batalla se había localizado pendiente de archivo, había habido cambios en el juzgado, el funcionario encargado de la causa había cogido la baja y el abogado de los ex trabajadores hacía más de dos años que no se interesaba por el asunto. Una vez que la Justicia de Castelló volvió a interesarse por el expediente, tras el informe del CGPJ, la Justicia declaró que la quiebra de Construcciones Batalla había sido fraudulenta. Y en una revisión posterior, el juez sentenció que había habido una insolvencia punible. Pero de las indemnizaciones ni rastro.
Embrollo judicial
"Los trabajadores estábamos abrumados por todo el embrollo de disposiciones legales, interpretaciones judiciales... constatando que el trámite del expediente se alargaba en el tiempo. En resumen, que el patrimonio de la empresa era tan escaso que no cubrió el importe de las indemnizaciones", asegura el manifiesto de los trabajadores. Según los empleados, José Batalla, gerente de Construcciones Batalla, y el resto de miembros del consejo de administración copropietarios de la empresa, poseen "bienes suficientes" para el pago de estas indemnizaciones. Los obreros califican a los empresarios de "desaprensivos sin escrúpulos que dejaron en la calle a 200 personas".