N. SORIANO CASTELLÓ
Manuel Blasco tiene 52 años y lleva once si beber alcohol. Todos los días va a la oficina y sus compañeros, quienes son sabedores del problema que tuvo, le dicen lo bien que le ven ahora. Antes evitaba comentar nada con el resto de compañeros, sólo pensaba en la manera de escaparse para poder echar un trago. Ahora, todo es distinto. Hablan entre ellos, comentan asuntos laborales y, en definitiva, se siente un trabajador más. No le importa en absoluto reconocer que es un ex alcohólico pero comenta que a veces prefiere no hacerlo porque "tienes que dar demasiadas explicaciones para que lleguen a entender la enfermedad". No obstante, asegura que llega un momento en que "sientes que todo es normal y no crees que has vivido la crisis del alcohol, aunque es importante tener presente quién has sido para no volver a caer".
Tenía que excusar el no beber
Su vida es tan normal que ya no está pendiente de las fiestas, ni celebraciones, momentos en los que siempre está presente el alcohol. "Al principio, sobre todo durante el primer año de abstinencia, recurres a alguna excusa para justificar que no puedes beber alcohol. Luego, poco a poco, cuando te ofrecen una copa la rechazas sin más. Para los demás es difícil entender que tomarte una cerveza puede significar volver a recaer". Incluso en su día a día, Blasco (también presidente de Asociación de Alcohólicos Rehabilitados de Castelló) entra en un bar, pide su café y ya no se percata de qué está bebiendo el de su lado. "Antes entraba en los bares y no dejaba de mirar las botellas de bebidas alcohólicas que hay en la barra", añade.
El trato con la familia también ha cambiado. "Cuando dejas el alcohol la vida familiar se estabiliza. Ahora disfruto más de mis hijos, de mi mujer, hablo más con ellos,... En mi caso el apoyo familiar ha sido muy importante y decisivo", asegura.
Manuel Blasco se dio cuenta de que tenía un problema a los 35 años, casado y con dos hijos de 10 y 16 años. Fue un día, al entrar en casa, cuando no pudo aguantar sus náuseas y vomitó delante de su esposa e hijos. "Ese día tuve claro que tenía que cambiar".