J.D. VILAFRANCA
Julio, de la masía de Cabestany de Vilafranca, ha vivido muchas nevadas, y mucha nieve acompañada de fuerte viento. "Pero como esta vez pocas". Durante cuatro días el calvario y el de sus dos hijos para alimentar al ganado ha sido mayúsculo. "Durante tres días las vacas estaban perdidas, vagando, las llamábamos pero no acudían, al tercer día ya se acercaron a la masía. Se ve que se dieron vida, comían de la nieve para beber y se alimentaban de las hojas de las carrascas", afirma.
En la masía este ganadero se ha visto obligado a utilizar el tractor para recorrer apenas cincuenta metros, entre la masía y la explotación ganadera de cabras y ovejas. Durante estos ha alimentado el ganado con la paja almacenada durante el verano. "No podíamos enviar las ovejas de ninguna manera, y alimentarlas con paja es un gasto añadido", según asegura. Además de incrementar el gasto la nieve ha aumentado de manera considerable la carga de trabajo. Asegura Julio que "nieve no había mucha, pero se ha venteado y los montones eran enormes".
La masía de Cabestany está junto a la carretera CV-15, justo en el punto en el que se formaron cortes de nieve de casi tres metros de altura. "En la carretera no paraban de quedarse coches bloqueados", cuenta este veterano masovero.
En la parte más alta del término de Vilafranca Antonio Monferrer ha visto las nevadas de todas las formas y en todas las épocas. "En ocasiones hemos tenido ochenta centímetros o un metro en la puerta de la masía, pero en esta nevada, por el viento, la altura de la nieve tapaba casi toda la puerta", subraya. Las ovejas de Antonio se han mantenido durante todos días en el redil. Ayer pudieron salir a pastar por primera vez. El lunes el Ayuntamiento de Vilafranca abría el camino hacia las masías de todo el término de Vilafranca. Pese a que los masoveros son gente previsora Antonio no dudó en llamar a su sobrino para que le subiese pan desde el pueblo. Y su sobrino se lo subió a pie, no había otro modo de atravesar la nevada.
Paco, otro vecino de Vilafranca, fue rescatado de la nieve. Fue a dar de comer a sus animales por uno de los caminos próximos a Vilafranca. Iba sobre la nieve hasta que pisando una gran acumulación la masa blanca no resistió su peso y quedo engullido. Los gritos de socorro llegaron hasta unos vecinos próximos que le prestaron auxilio.
En el término de Morella o Ares los habitantes de las masías han tirado de medios propios para abrirse camino entre las montañas de nieve. En el entorno del Mas de Enferre Ismael Ferrer le ha echado horas al tractor para quitar la nieve de las pistas y del entorno de su masía. El tractor ha sido el salvador para permitir llegar hasta el corral de ovejas o los cerdos. El alcalde de Castell de Cabres, José Vicente Prades, a su vez ganadero, ha visto cómo sus vacas permanecían tres días sueltas en la montaña sin poder llegar hasta ellas. En las masías del término de Ares ha habido animales que no han comido durante dos días. Algunos han muerto de frío y otros por falta de alimento.
En la masía de Enferre de Ares ayer por la tarde todavía incomunicados. "El niño no ha podido ir a la escuela desde el pasado jueves, una semana sin clase". Los habitantes de la propia masía son los que se han encargado de quitar la nieve con una pala excavadora.