X. MANZANET VILA-REAL
El concejal delegado de Urbanismo en el Ayuntamiento de Vila-real, Alfredo Sanz, presentó ayer las conclusiones extraídas del Plan Acústico Municipal, desarrollado por la empresa Ingestec y que dibuja el mapa de ruidos de la ciudad y sienta las bases para actuar y poder reducir progresivamente los niveles sonoros, de acuerdo con los límites establecidos por la ley.
Durante siete meses se han realizado 480 mediciones en 240 puntos, tanto del casco urbano como de la zona rústica de Vila-real, mediciones de 15 minutos y de 24 horas, estas últimas en torno a zonas sensibles como hospital, colegios, zonas culturales y otras, explicó Alfredo Sanz.
En las primeras conclusiones -no serán las últimas- quedan claras las zonas de mayor conflicto acústico: la carretera nacional N-340, las avenidas de Alemania e Italia, el ferrocarril, la carretera de Vila-real a Onda y la autopista AP-7.
Para solucionar el problema de ruidos de la carretera N-340, el plan apuesta por su traslado hacia el Este, sentido Burriana "puesto que es muy cuestionable solucionar el problema con pantallas que originarían algún tipo de impacto desde el punto de vista paisajístico", ha explicado el edil.
La Ley Estatal del Ruido contempla un máximo de 65 decibelios durante el día y 55 por la noche.
100 decibelios
El ferrocarril causa, de forma repetida, hasta un centenar de decibelios cada vez que circula un tren y son muchos los trenes diarios que discurren por Vila-real tanto de viajeros como de mercancías. "Para Adif el lugar ya se tiene como zona de conflicto" y es sabido que el equipo de gobierno del Vila-real es partidario de trasladar más hacia el Este varias de esas infraestructuras de transporte.
A partir de ahora habrá que tramitar el Plan, someterlo a información pública -los resultados estarán colgados en la web del ayuntamiento para su consulta- y aprobarlo " y no hablamos sólo de acciones puntuales sino de una realidad más amplia y ambiciosa que denominamos Plan Acústico para todo el término municipal".
Finalmente, Alfredo Sanz ha indicado que el Plan Acústico Municipal no es un documento cerrad sino que, de manera periódica, cada 5 años, debe supervisarse y comprobar los efectos de las medidas adoptadas.
La contaminación acústica que generan, de forma continuada, trapas de diversos servicios que no casan bien con las calzadas entiende Sanz que es más un problema de mantenimiento que, por supuesto, también debe solucionarse.