S. PITARCH CASTELLÓ
Apaval, la asociación de cazadores con "parany" de la Comunitat, inicia hoy una semana crucial para cumplir sus pretensiones de frenar el recurso del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ante el Tribunal Constitucional para prohibir el artículo 10 de la Ley de Caza valenciana que permite esta modalidad de caza. Como anunciaron, populares y socialistas serán sus interlocutores.
Los primeros son los encargados de gestionar la respuesta institucional desde la Comunitat, es más, según aseguró Juan Cotino, desde la Consellería de Medio Ambiente se pondrían manos a la obra hoy. Aunque Apaval ya se sentó en la mesa con cargos del PP esta semana volverán a coincidir para estudiar las medidas a tomar.
Por su parte, el encuentro con los socialistas es el más esperado. Como ya indicaron los secretarios generales de PSPV autonómico y provincial, Jorge Alarte y Francesc Colomer, esta semana se sentarían con los cazadores. Ayer, el presidente de Apaval, Pascual Batalla confirmó que el viernes ya habló por teléfono con el propio Alarte, quien le mostró "su absoluta predisposición" a defender el "parany".
El que lo tendrá más difícil es el líder de los socialistas valencianos, quien tendrá que apresurarse para evitar que el presidente del Gobierno presente el recurso ante el TC al que le ha instado el Consejo de Ministros. Una operación de cirugía política ya que se trata de convencer al propio Zapatero de que se desdiga de una decisión tomada por su órgano de principal confianza. Aun así, la opción es posible y seguramente está abierta a negociación.
Pero los "paranyers" no se limitarán a hablar con los políticos valencianos. Según explicó Batalla, iniciarán contactos con las asociaciones de cazadores europeas que utilizan técnicas similares a las del "parany" y utilizarán a sus abogados para hacer presión en las instituciones europeas.
Con el Consell de Mallorca
Además, desde Apaval pretenden que el Consell de Mallorca, dirigido por los socialistas, también entre en esta reivindicación. El respaldo de una institución gobernada por el PSOE podría limar las asperezas existentes. Y es que la relación entre la Generalitat Valenciana del PP y el Gobierno socialista ya ha creado callo y será difícil que se atiendan a razones, tanto por una parte, como por otra. Máxime cuando los conflictos abiertos entre Madrid y Valencia ya superan la media docena y con puntos tan calientes y viscerales como el derribo del barrio del Cabanyal en Valencia.