R. LORGEOUX CASTELLÓ
El Castellón ultimaba anoche con el Racing de Santander la cesión de Mario Ortiz hasta el 30 de junio. El centrocampista, de 20 años (24/03/1989), negociaba su desvinculación federativa para incorporarse cuanto antes a la disciplina del entrenador, Tintín Márquez, con vistas al siguiente partido frente al Recreativo de Huelva en el estadio Castalia.
Ortiz, de 1,75 metros y 63 kilos, juega de mediocentro y es uno de los futbolistas con mayor proyección de la cantera racinguista. No en vano, hace escasamente dos jornadas debutó en la Liga BBVA en el encuentro contra el Valladolid (1-1) en el Sardinero. En el minuto 87 sustituyó a Diop, que no pudo aguantar hasta el final por una lesión muscular.
La historia de Ortiz en el Racing esta temporada resulta un tanto curiosa. Hasta la llegada de Miguel Ángel Portugal era suplente en el filial de Segunda División B. Apenas tenía protagonismo, pero el regreso del técnico, que lo conocía de su anterior etapa en el banquillo cántabro, cambió por completo su situación. Comenzó a trabajar con el primer equipo, siendo convocado en tres ocasiones, hasta que se estrenó el pasado 17 de enero, en la 18ª jornada, en la máxima categoría.
Ortiz empezó a destacar en edad juvenil. Él y Canales, recientemente fichado por el Real Madrid, se mostraban como los jugadores con mayor progresión. Ambos no tardaron en dar el salto al filial para despertar el interés de otros conjuntos del fútbol español.
Con el fichaje de Ortiz, Márquez ve colmadas parte de sus exigencias, ya que todavía espera un delantero.
El técnico explota
Ayer, el entrenador del Castellón, harto de la ausencia de refuerzos, explotó ante los medios de comunicación. Sin personalizar, ni profundizar sobre los culpables, calificó la actual situación de rocambolesca. "Hemos hecho alguna intentona, pero no llegamos. Hemos intentado con jugadores de garantías y sin garantías, y no llega nada. El equipo necesita fichajes, no es un capricho. Esta situación es rocambolesca", lamentó.
A Márquez ni siquiera le consoló la presencia de David Silva. Es más, aprovechó la coyuntura para criticar a la parcela deportiva por incorporar a un jugador fuera de forma. "Ha venido con un mes sin jugar. Las pretemporadas son de seis semanas y necesita un periodo para coger el ritmo. Estamos intentando acortar los plazos de adaptación con sesiones extra por la tarde", confesó.
El entrenador del Castellón mostró su impotencia, aunque quiso ver el lado positivo de tanta adversidad. "El vestuario está bien y muy comprometido. Tengo un grupo sensacional. Todo lo que nos está pasando nos hace más fuertes", aseguró.
A pesar de todo, Márquez apostó abiertamente por su equipo para el partido de esta tarde ante el Hércules. "Es el mejor encuentro para nosotros. La victoria sería un buen punto de inflexión después de los últimos resultados".