J. ANTEQUERA CASTELLÓ
La Justicia puede ser lenta, pero no olvida. Un hombre tendrá que ingresar en la cárcel para cumplir 3 años de condena una década después de robar una cartera con efectos valorados en poco más de 30 euros. El 26 de octubre de 1999, Juan Manuel G.M. y otra persona que aún no ha podido ser identificada se encontraban en un taller de desguaces de la carretera nacional 340, en Castelló, de donde sustrajeron la cartera al dueño del local. En el interior había todo un botín: un DNI, el permiso de circulación y diferentes efectos personales valorados en 30 euros.
El pasado 28 de diciembre, el Juzgado de lo Penal Número 1 de Castelló condenaba a Juan Manuel a 3 años de cárcel, poniendo fin a uno de esos juicios kafkianos que ya no son noticia.
Para apoyar su resolución, el juez hace constar en la sentencia que una vez que el procesado tenía en su poder la documentación, se dirigió junto a su cómplice a una entidad bancaria de la avenida de Valencia, donde se hizo pasar por el propietario del DNI para abrir una cuenta corriente a su nombre. Luego intentó traspasar 400.000 pesetas e intentó hacer lo mismo en otra entidad bancaria, aunque no lo logró. Finalmente, con la documentación sustraída, el reo acudió a Carrefour para comprar dos móviles, e hizo llamadas que cargó a la compañía Vodafone.
"Por este juicio de tan poca entidad, que la Justicia ha tardado diez años en juzgar, Juan Manuel ha sido condenado a 3 años de cárcel. Es algo impresentable", explicó ayer el abogado del acusado, Ramón Milara, que anuncia una queja formal ante el Consejo General del Poder Judicial al considerar que un retraso de tantos años a la hora de impartir Justicia supondrá graves perjuicios para su defendido.
"Si comparamos este caso con otro más reciente, en el que un hombre ha sido condenado a una pena similar por robar 200 millones, sólo cabe llegar a la conclusión de que en este país te respetan más cuanto más robas", añade el letrado.
Prescripción
La sentencia del Juzgado de Lo Penal argumentó que a la vista de las actuaciones se constata que "no se ha producido ninguna interrupción de la actuación procesal para la prescripción del delito, por lo que procede desestimarla".
Además, el juez de primera instancia considera que la dilación de diez años en juzgar al presunto ladrón "no puede ser considerada como indebida". Milara ha recurrido en apelación la sentencia, que estudiará la Audiencia. Mientras, Juan Manuel prepara las maletas para ir a la cárcel. Quizá confiando en que pasen otros diez años.