NACHO MARTÍN CASTELLÓ
Ikea, la visión que gestó en los años 40 el sueco Ingvar Kamprad, se ha convertido en un negocio apetecible por el cual también han comenzado a pugnar los municipios de Castelló. Primero fueron el Ayuntamiento de Vila-real y Porcelanosa. Ahora, es el portavoz municipal socialista, Juan María Calles, quien apuesta por la llegada de Ikea como un bálsamo que puede paliar la crisis que atraviesa la capital de la Plana.
El grupo municipal socialista solicitó ayer al alcalde de Castelló, Alberto Fabra, que postule la capital de la Plana como candidata para albergar en los terrenos de Parc Castelló una de las dos nuevas sedes que la multinacional sueca Ikea prevé instalar en la Comunitat Valenciana antes de 2015.
A juicio de Calles, la llegada de Ikea lograría "que se queden en Castelló millones de euros que ahora se marchan a otras comunidades". Con este argumento en la mano, pide al gobierno del ayuntamiento que ordene que la Gestora Urbana Municipal S.A. lleve a cabo un estudio destinado a facilitar la instalación de Ikea en Castelló.
La propuesta de Calles sostiene que la ciudad "reúne las condiciones geográficas, administrativas y socioeconómicas" para acoger la implantación de un espacio comercial que podría generar alrededor de 2.000 puestos de trabajo directos y otros 2.000 adicionales durante el proceso de construcción.
Según explicó Calles, el grupo socialista está abierto a que el alcalde lidere la iniciativa y estudie cuáles serían las mejores ubicaciones, "aunque planteamos la posibilidad de Parc Castelló por sus excepcionales comunicaciones a través de la autovía del puerto y teniendo en cuenta que el uso comercial está contemplado en e Plan Parcial de Parc Castelló como complemento al uso industrial".
Además, el PSPV considera que la llegada de este gigante sueco no tendría consecuencias para el pequeño comercio local. "La ciudad de Castelló carece de un sector del mueble representativo. En el ámbito industrial, no hay presencia notoria de fábricas y el comercio está dominado por la presencia mayoritaria de franquicias del mueble que han sido las verdaderas responsables de la liquidación del pequeño comercio, hoy en día residual en nuestra ciudad. Además, son miles los castellonenses que ya son clientes de Ikea en Catalunya, Murcia o Aragón", adujo Calles.
La propuesta de Calles fue recibida con cautela desde el gobierno local del Partido Popular, que manifestó que tiene "las puertas abiertas" para recibir a Ikea, pero que no está dispuesto ni a plantearle una oferta "ni a hacerle ningún traje a medida" que suponga un agravio contra otros empresarios y comerciantes de la ciudad. "Desde el ayuntamiento se le dará el asesoramiento y el trato que se le da a todos los inversores que llegan a la ciudad. Lo que no va a hacer el ayuntamiento es hacer un espacio a la carta que rompa las normas de planeamiento de crecimiento sostenible que tiene la ciudad de Castelló y que olvide los estudios de viabilidad y crecimiento mesurado que tiene Castelló para permitir la llegada de una firma en detrimento de otras empresas ya implantadas en la ciudad o que quieran venir. IKEA en otras ciudades ha puesto unas condiciones que hubieran supuesto un trato desigual con otras empresas y esa no es la voluntad. Este ayuntamiento no está aquí para pagar a una impresa su implantación".