La nieve convierte en puntos negros una decena de puertos de Castelló

Las fuertes precipitaciones del mes de enero dejaron incomunicados varios municipios y evidenciaron la pésima situación de muchas carreteras - A partir de hoy regresa el mal tiempo

 
Los quitanieves tuvieron que rescatar a numerosos conductores atrapados en las carreteras y puertos del interior hace un mes.
Los quitanieves tuvieron que rescatar a numerosos conductores atrapados en las carreteras y puertos del interior hace un mes.  roger blasco

JOSEP DOMINGO CASTELLÓ Son carreteras olvidadas, por las que apenas pasan unas decenas de coches al día, pero son carreteras con número y placa. Nadie dice nada de ellas cuando están cubiertas por la nieve. Ni siquiera aparecen en la información de la DGT cuando se habla de viales cortados o con cadenas. Poco se ha hablado de estos viales en el gran temporal que vivió el interior de Castelló a mediados de enero y que según anuncian desde la Agencia Estatal de Meteorología se pueden repetir esta semana. Fueron los puntos negros de un paisaje completamente blanco. El viento provocó situaciones en las que el hilo de la comunicación y de la vida parecía congelarse por minutos. Coches cubiertos por la nieve, masas blancas de tres y cuatro metros de altura, situaciones límite a las que se tuvieron que enfrentar los bomberos, los concejales y los conductores de las máquinas quitanieve que trabajan en el interior de Castelló.
Quienes se dedican en la limpieza de carreteras certifican que el Puerto de las Cabrillas, entre Portell y la Iglesuela del Cid (Teruel) es uno de los peores tramos. La carretera, todavía en territorio turolense, discurre entre una muralla de piedra. El viento empuja la nieve hasta la hondonada. En pocos minutos la masa gana centímetros y se compacta. La dificultad para las clásicas cuñas quitanieve se incrementa. Los conductores de las quitanieve relatan cómo "con la torbisca apenas se ve por donde discurre la carretera, nos ayudan los palos de señalización y las barreras de madera que hay en los laterales, pero tenemos miedo de impactar contra la roca".
Los conocedores de los puertos de montaña saben de la eficiencia de las barreras contra la nieve situadas en los laterales de las carreteras. Son como barreras de madera de las que se se instalan en los pueblos con actos taurinos pero su función es otra: acumular la nieve empujada por el viento y evitar que llegue hasta el asfalto. En ocasiones el objetivo se consigue, en otras no. Además, se da la circunstancia que en ninguna carretera del interior de Castelló se han instalado estas barreras, pese a que los chóferes y transportistas apuntan que serían de gran utilidad. En Teruel, aunque viejas, las hay.
En la misma ruta, si delicado es el puerto de las Cabrillas no lo es menos el tramo de la Creu del Gelat, entre Portell y Cinctorres, otro paso angosto y revirado, más peligroso si cabe con fuertes nevadas. Algo parecido ocurre en la zona de Cabestany, entre Ares y Vilafranca. Pese a que se varió el trazado de la carretera para evitar la nieve acumulada por la ventisca parece como si la naturaleza hubiese mutado y se hubiese adaptado a las nuevas curvas para seguir acumulando nieve. Todavía estos días, los automovilistas que pasan por esta carretera se sorprenden de los montones de nieve que se mantienen a lado y lado del asfalto. Montones que superan los cuatro metros de espesor y que dan una idea del mar nevado que llegaron a formar. Contra ellos no hay quitanieves que pueda hacer frente. Por eso Vilafranca estuvo, durante dos días, sin salida por carretera, por el mismo motivo, en la primera nevada de 2010 Portell permaneció durante tres días cerrado a cal y canto por la nieve.
Otro territorio comanche son las carreteras de la Tinença de Benifassà. Estrechas, viradas y con el asfalto en mal estado. Para los bomberos de Ballestar su limpieza es una aventura cada vez que el blanco cubre el asfalto. Kilómetros y kilómetros en los que el único compañero de camino es el barranco que bordea la carretera. Desde el camión no se ve la balla que delimita el asfalto y las estacas señalizadoras no siempre están para marcar la línea a seguir con la cuña.
No menos complicado es el tramo de carretera entre Olocau del Rey y Todolella. Lo mismo sucede en la carretera entre Tronchón (Teruel) y Olocau del Rey, donde ni siquiera una valla separa el asfalto de la inmensidad. El riesgo para los que limpian los viales es el pan de cada nevada.

"Los coches estaban totalmente enterrados"

Ovidio, Miguel Ángel o Pedro -este último concejal del Ayuntamiento- son algunos de los conductores de la quitanieve de Vilafranca. El edil no duda en sumarse a las tareas de limpieza. En la última nevada han vivido situaciones límite provocadas por automovilistas que se aventuraron a cruzar las ventiscas. "Sus coches llegaron a estar completamente cubiertos por la nieve, sin que se pudiese distinguir dónde se encontraban", explica. Las imágenes tomadas desde la quitanieve demuestran la situación.

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