J.R. CASTELLÓ
El cruce de declaraciones, comunicados, contracomunicados, anuncios y desmentidos de destitución entre la dirección regional y provincial del CDS siguió en la jornada de ayer. Tuvo que terciar en el conflicto el presidente nacional del partido, Francisco Cabra, quien se situó del lado del presidente regional, Fernando Espadas, asumiendo la destitución del líder provincial, Cándido Amurgo.
Francisco Cabra emitió un comunicado en el que subraya que Fernando Espadas, "como presidente de la gestora en la Comunitat Valenciana, tiene toda la confianza del CDS". Según dijo, el dirigente regional "tiene potestad para hacer ese tipo de cese". Manifestó que la forma en que se ha producido la destitución de Cándido Amurgo "se hubiera podido mejorar, pero es difícil, ya que Cándido había negado el diálogo".
Otro de los destituidos por el presidente de la gestora regional ha sido el que ejercía de delegado en Benicarló, Edgar Sánchez. Este anunció ayer en un comunicado que va a emprender "de manera inmediata las pertinentes acciones legales" tras el comunicado del presidente del CDS en la Comunitat Valenciana, Fernando Espadas.
"En las próximas horas, y una vez preparada la documentación jurídica correspondiente, será presentada tanto en el Juzgado de Primera Instancia de Vinaròs como en las dependencias de la Guardia Civil de Benicarló, en las que prestaré declaración en presencia de mi abogado", aseveró.
Edgar Sánchez reconoció que el CDS ha rectificado el comunicado inicial que le acusaba de actitudes xenófobas, aunque exige a los responsables del partido "que, públicamente, se dirijan a los medios para retractarse".