JORDI RUIZ CASTELLÓ
La proximidad de las elecciones y la incertidumbre en el PP valenciano ha llevado a los barones territoriales del partido a tomar posiciones. Los vicepresidentes de la diputación Francisco Martínez y Vicent Aparici están desplegando una intensa actividad orgánica para acaparar su cuota de poder, ante la posibilidad de que también se desencadene un proceso sucesorio en la provincia. Incluso estarían en disposición de pujar por el sillón presidencial de la diputación, siempre y cuando Javier Moliner no opte al mismo o que Carlos Fabra decida prolongar su mandato.
Fue el propio Fabra quien abrió la posibilidad de presentarse de nuevo a las elecciones. Sin embargo, su delicado estado de salud ha acentuado los comentarios sobre su marcha de la política y ha generado nerviosismo en la agrupación provincial del PP. Fabra había dejado encarrilado su relevo al nombrar a Javier Moliner adjunto a la presidencia del partido. El vicealcalde de Castelló estaba llamado a tomar las riendas del partido y a presidir la diputación. Pero el "caso Gürtel" lo ha cambiado todo. La debilidad de Francisco Camps ha situado al alcalde de Castelló, Alberto Fabra, como uno de los principales aspirantes para sustituirlo. Si el alcalde diera el salto al Consell, el candidato de las municipales sería Javier Moliner, de manera que la diputación quedaría vacante.
Y en ese escenario se libraría una batalla en el PP castellonense por presidir la institución provincial. A no ser que Carlos Fabra decida presentarse de nuevo para evitar esa pugna. Si no se presenta o se va antes de hora, dos de los actuales vicepresidentes pugnarían por la silla presidencial: Vicent Aparici y Francisco Martínez.
Los movimientos del primero no están pasando desapercibidos, sobre todo en la comarca de Nules, que es la que más controlada tiene. Es significativo que mantuviera la presidencia del PP de la Vall d'Uixó y que no se la cediera a la alcaldesa, Isabel Bonig, como es práctica habitual.
Aparici cuenta con la complicidad de la diputada Esther Pallardó, que también es concejala en Burriana (pese a ser de la Vall). Esta última fue protagonista en la lucha que se vivió en el PP de Burriana, que se saldó con la salida de Alfonso Ferrada de la presidencia local. La comparación entre la Vall y Burriana chirría: ¿Por qué Ferrada tuvo que dejar la dirección del partido y Aparici la mantiene en la VallCon la caída en desgracia de Alfonso Ferrada y su gente, el tándem Aparici-Pallardó aspira a controlar la agrupación burrianense. También cuentan con la complicidad del secretario general de Onda, Salvador Aguilella, tras marginar a Rubén Ibáñez.
El vicepresidente segundo ha encontrado un valioso aliado en el Alto Palancia. Se trata del diputado nacional y presidente del PP de Segorbe, Miguel Barrachina, todo un superviviente de la política, que ejerce un férreo control sobre su comarca. Vicent Aparici también busca complicidades en el norte, aunque el nuevo barón de la zona, el alcalde de Peñíscola, Andrés Martínez, no parece dispuesto a que le pisoteen su territorio.
Pasividad de Fabra
Los movimientos de Aparici están causando recelos y hay quien señala que está promocionando a gente afín en pequeñas agrupaciones para asegurarse su apoyo, marginando a históricos del partido. Y todo, aseguran, a espaldas del presidente, Carlos Fabra, a quien reprochan su pasividad.
Se atribuye al bloque del vicepresidente segundo la filtración de que la diputada Andrea Fabra -la relación entre ambas partes es mala- podría optar a suceder a su padre al frente de la diputación y del partido. Aunque también hay quien asegura que es el propio Carlos Fabra el que está promocionando a su primogénita para prolongar la saga.
Pese a todos estos movimientos, Vicent Aparici tiene muchos detractores, incluso en su comarca. Le reprochan su excesiva ambición. También su mala gestión en el área de Medio Ambiente de la diputación, que ha llevado a la provincia a la actual crisis de las basuras. Y además, tiene un problema con la justicia y próximamente tendrá que sentarse en el banquillo de los acusados por el caso de los vertidos de la Vall.
Otro que pugna por una cuota de poder es el vicepresidente primero, Francisco Martínez, que tiene apoyos en la comarca de Castelló, aunque le falta carácter para librar guerras internas. Hay quien dice que Martínez y Aparici "acabarán matándose por presidir la diputación".