NACHO MARTÍN CASTELLÓ
Los portavoces del Aeroclub de Castelló anunciaron su intención de "negociar una solución de consenso" con el ayuntamiento para poder mantener su actividad de campo de aviación en la actual ubicación de la playa del Gurugú y convertir la instalación en un referente de calidad para los pilotos europeos.
Esta es la postura oficial de la entidad que disfruta desde 1958 de la cesión del suelo ante la intención del ayuntamiento y de la Generalitat de desarrollar en esta parcela de primera línea de playa un proyecto urbanístico educativo y de ocio bautizado bajo el nombre de La Ciudad de las Lenguas.
El Aeroclub subraya su "espíritu de colaboración" con el consistorio y su respaldo al nuevo aeropuerto de Vilanova, aunque considera que el traslado del campo de aviación a la instalación aeroportuaria -propuesta del Consell y el ayuntamiento- "es para nosotros la última opción por cuestiones geográficas, de climatología y de operatividad".
La entidad, arropada por más de un centenar de socios, baraja como segunda opción la negociación para crear una pista alternativa, siempre en el caso de que finalmente se desarrolle en el Grau La Ciudad de las Lenguas.
Además de la situación privilegiada y atractiva para los pilotos visitantes, el Aeroclub considera que la convivencia de un aeropuerto comercial con uno deportivo "entraña serias dificultades".
De hecho, la institución alega que el traslado a Vilanova sólo permitiría mantener el vuelo de avionetas y eliminaría las actuales actividades de paracaidismo, aeromodelismo o ultraligeros. "No se trata de un capricho, simplemente la realidad es que no podríamos seguir desarrollando nuestra actividad, y debemos tener en cuenta que somos un polo de atracción para pilotos europeos con un elevado poder adquisitivo. Queremos sentarnos a dialogar con la mejor disposición, pero nuestra postura actual es la de querer mantenernos donde estamos".
La entrada en escena del Aeroclub surge pocos días después de que una sentencia del Tribunal Supremo haya reconocido el derecho de reversión del suelo del antiguo aeródromo militar de Reus a los propietarios que fueron expropiados, lo cual pone en duda la titularidad de los terrenos del aeroclub del Grau de Castelló donde la Generalitat y el ayuntamiento preven construir la Ciudad de las Lenguas.
Los magistrados del alto tribunal han estimado el recurso de 100 propietarios que reclaman la reversión de los terrenos expropiados en 1941 para el aeródromo militar de Reus, que en 1998 se convirtió en una instalación civil que se ha terminado convirtiendo en aeropuerto del ente Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA).
El caso de Reus representa un supuesto casi idéntico al de Castelló que se suma a los antecedentes de otras instalaciones de aviación como las de Logroño y Jerez de la Frontera. Todas ellas se construyeron en terrenos que fueron expropiados de modo forzoso a sus propietarios con objetivos militares. Más de medio siglo después, el Supremo ha concluido en un fallo emitido el pasado mes de enero que los propietarios siguen ostentando el derecho a recuperar sus tierras.
El consistorio castellonense ofreció a los propietarios del suelo del aeródromo hace más de dos décadas una cantidad económica compensatoria que los dueños rechazaron al considerarla injusta, aunque hasta la fecha no se ha iniciado la vía judicial. No obstante, un sector de los propietarios ha confirmado que mantienen su intención de reclamar la titularidad del suelo.