J. A. CASTELLÓ
El Observatorio Psicosocial de Recursos en Situaciones de Desastre (Opside) de la Oficina de Cooperación al Desarrollo y Solidaridad de la Universitat Jaume I ha abierto el plazo de preinscripción para la cuarta edición del curso de formación continua "Intervención psicosocial en desastres", cuyas clases comenzarán el 25 de marzo de 2010.
Mónica García, técnica del Observatorio, aseguró ayer que desde este organismo se trata de formar al personal que tiene que acudir al lugar de la catástrofe. "No intervenimos directamente, nuestra labor es preparar a los voluntarios que van a los lugares afectados", explicó.
En el Observatorio se trabaja con casos prácticos, para poner en situación a los voluntarios. Por ejemplo: se ha producido un accidente y los familiares están esperando la noticia del fatal desenlace. ¿Cómo gestionar ese momento crítico"Les decimos a los psicólogos cómo deben atender a las familias, pregunta esto, muéstrate tranquilo, empatiza con el que llora", explica.
Uno de los mitos que existen en la asistencia en grandes catástrofes es el del estrés postraumático. Generalmente se piensa que todas las personas sometidas a los efectos de una gran catástrofe padecen sus efectos. Pero esto, en realidad, no es así. La capacidad de sobreponerse del ser humano es mayor de lo que se pensaba. "Sólo una minoría de personas sufren este tipo de estrés postraumático. La mayoría tenemos apoyo suficiente de nuestros familiares, amigos, vecinos. Es cierto que quedan secuelas. Pero entre las secuelas y el estrés postraumático hay un abismo".
Cada catástrofe tiene su manual de intervención. "En un atentado terrorista, por ejemplo, el estrés siempre es mayor porque el afectado piensa que es una acción humana que podría haberse evitado. En una catástrofe natural se piensa que fue inevitable", añade la experta en este tipo de asesoramiento psicológico.