XAVIER MANZANET VILA-REAL
El Ayuntamiento de Vila-real ha resuelto notificar el acta de inspección a la Fundación Dolores García, titular catastral de la superficie de la calle Ermita en la que se realizan obras y ordenar "nuevamente" a los responsables de las obras la inmediata suspensión de las mismas "al no disponer de la preceptiva licencia y apercibir que se procederá a la ejecución forzosa, además de reiterar en el expediente que debe solicitarse la oportuna licencia urbanística". Cabe señalar que esta resolución se dictó en 2008, la primera vez, y el año pasado.
Además, se señala que en el caso de que no se solicitara la licencia o que fuera denegada se procederá a "la demolición de las obras, el cese del suministro de agua, la inhabilitación de accesos, la anotación de la resolución administrativa, la incoación del correspondiente expediente sancionador y también la adopción de las correspondiente medidas cautelares".
Por su parte, el administrador de la fundación, Pedro López, explica que el proyecto ya ha sido adaptado a las exigencias de los técnicos municipales y que esta misma semana se prevé tener la licencia. López señala que las modificaciones eran puramente "técnicas" y que no ha habido "ningún problema" para subsanarlas. Además, reseña que, de momento, sólo se ha trabajado en la cota cero del edificio y que "no se ha avanzado en la obra a la espera de la resolución del ayuntamiento".
Los vecinos dicen, y así lo confirman responsables del gobierno municipal, que las obras que se realizan "consisten en una construcción de nueva planta, planta baja única y en forma de L, con una superficie estimada de 200 metros cuadrados, que no cuentan con la preceptiva licencia de obras". Los vecinos están convencidos de que la superficie sobre la que se actúa es mayor de la estimada de 200 m2.
Además, quieren que, ahora, el ayuntamiento "realice la correspondiente inspección por si se dio una orden que no se obedece y, si han cambiado las cosas y se ha producido alguna modificación que permite la consolidación de lo que se está haciendo, que se informe al menos de los cambios, porque es una forma de actuar que nos parece preocupante".
Las mismas fuentes han mostrado su preocupación porque se están realizando obras "que no sabemos qué calibre van a tener ni para qué son y que, sospechamos, no cuentan con la correspondiente autorización del ayuntamiento". Según los vecinos, "hasta hemos observado que se ha procedido a podar árboles o, peor, a talarlos, en horas nocturnas y no es normal que se actúe con nocturnidad en acciones de esa clase, si no se quiere esconder nada".
Algunos de esos vecinos hasta temen que la Fundación Flors, muy conocida y querida en la ciudad y sobre la que ahora dicen no saber si quedó desdoblada o absorbida por la Fundación Dolores García, "vaya a su aire y ya actuara con visión de futuro y en defensa de sus intereses en relación a aquel acuerdo de julio de 2007 con el ayuntamiento por el que quedaría alineada la calle Cordón y se urbanizarían en torno a 800 metros, reconociendo el consistorio el aprovechamiento urbanístico para la entidad".
Lo seguro de aquella operación que, como indicó el alcalde, Juan José Rubert en su día, tendría coste cero para el ayuntamiento, es que el lugar ha quedado mucho mejor, como puede observarse en la actualidad, y más seguro para el tránsito. Se habló, recuerdan los que dicen conocer el asunto, de que en la Fundación Dolores García se daría cabida a la ubicación de consultas especializadas de médicos rusos "pero aquí no vemos nada".