Hace meses que está en boca de todos el delicado estado de salud de Carlos Fabra y el deterioro de su aspecto físico. Y, sin embargo, Fabra y su entorno han llevado el tema con absoluto secretismo, alimentando más la rumorología y las especulaciones. Hay quien cree que el presidente provincial se ha equivocado con su hermetismo. Consideran que lo adecuado habría sido plantear abiertamente su enfermedad, como hizo en su día María San Gil. Habría evitado la alarma creada entre las bases del PP, motivada en buena medida por el desconocimiento de la situación. Los continuos viajes de Carlos Fabra a Madrid para someterse a pruebas han acentuado la preocupación. Al parecer, está a la espera de una operación de trasplante de hígado.