A. BALLESTER ALTURA
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Como ya ocurriera el año pasado en Segorbe, la lluvia aguó los preparativos que la organización de la XIX edición de la Procesión Diocesana, que en esta ocasión tenía lugar en Altura, había previsto llevar a cabo para la tarde de ayer domingo. Las 18 imágenes religiosas que debían de haber desfilado en procesión por el entramado urbano de Altura se quedaron a resguardo en el interior templo parroquial "para evitar que la lluvia las estropee", según comentaron miembros de la organización.
A pesar del mal tiempo, a las seis de la tarde, como estaba programado, salían de la iglesia alturana los miembros de las hermandades y cofradías de la diócesis de todos los puntos de la provincia que se habían trasladado hasta Altura. Los componentes de las 34 cofradías que habían confirmado asistencia al acto inaugural de la Semana Santa recorrieron, paraguas en mano, las calles para terminar en el templo parroquial. "Alrededor de 1.500 personas de todos los pueblos de la provincia que tienen cofradía habían confirmado la participación en la procesión", explicaron las mimas fuentes.
Los niños, ataviados con la indumentaria característica y portando el típico farolillo de latón, fueron los encargados de encabezar el desfile procesional. También, entre el mar de paraguas se distinguía a camareras y clavarias vestidas con traje negro, teja y mantilla.