J. ANTEQUERA CASTELLÓ
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Dos años después de que el Gobierno rumano anunciara ayudas para aquellos ciudadanos residentes en Castelló que quisieran regresar a su país, acogiéndose al plan de retorno voluntario, parece que la medida ha caído en saco roto. Pocos son los inmigrantes que han apostado por iniciar una nueva vida en su país de origen, y los datos invitan a pensar todo lo contrario: los trabajadores rumanos prefieren quedarse en España y seguir buscando la estabilidad aquí.
Una cifra lo resume todo: en el año 2008 se registraron 100 bodas entre ciudadanos rumanos en Castelló. Un año después la cifra se ha duplicado hasta superar los 200 casamientos, algo que se puede interpretar como la intención de iniciar una vida conjunta en España.
Otro dato, el que se refiere a partidas de nacimiento solicitadas por parejas que han tenido hijos en el último año, revela esta tendencia a permanecer en España: en 2008 el consulado rumano en Castelló tramitó 1.600 partidas de nacimiento, mientras que en 2009 la cifra se eleva hasta las 2.000 solicitudes, lo cual representa un sensible incremento que supera el 12%. "Que tengan hijos en España no quiere decir que se queden. Algunos se quedan, otros se van", matiza Liviu Popa, cónsul rumano en Castelló.
Regularización
Todos los números apuntan a que la mayor parte de los inmigrantes que llegaron a la provincia procedentes del Este de Europa prefieren seguir probando suerte en la Comunitat Valenciana, a pesar de la crisis, que se ha cebado con ellos, principalmente en el sector cerámico y la construcción. Así, también ha crecido más de un 10% el número de documentos de identidad o de viaje solicitados por ciudadanos rumanos, lo cual significa, sin duda, un deseo de regularizar su situación en el Estado.
"A fecha de hoy resulta imposible saber cuántas personas han apostado por volver a Rumanía. Lo único que sabemos es que ni las autoridades rumanas ni las españolas disponen de datos para saberlo porque no hay un censo. ¿Cómo se puede saber cuándo un rumano vuelve a casa? Es ciudadano de la Unión Europea. Si le interesa y tiene los papeles en regla hace la maleta y se marcha", explica Popa.
Según los autores del Estudio socioeconómico sobre la Inmigración Rumana en España, correspondiente al año 2008, más de 448.000 rumanos estaban trabajando en España en esas fechas, pero sólo 255.634 estaban dados de alta en la Seguridad Social, lo que significa que alrededor de 200.000 desarrollaban su trabajo en España de forma irregular o directamente no estaban trabajando, caso de las personas mayores o los niños.
A primeros del año 2009, el número de extranjeros afiliados a la Seguridad Social crecía en 11.112 personas, el primer aumento tras seis meses consecutivos de caídas, según datos difundidos por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, lo que denota una mejoría para este sector poblacional.
Así, el número de trabajadores extranjeros que cotizan a la Seguridad Social es de aproximadamente 1.817.985, es decir, un 0,61% mayor.