XAVIER MANZANET VILA-REAL
La carnicería de Manuel Usó, "El Roget", cerró ayer sus puertas después de 130 años de vida comercial. Los propietarios obsequiaron a los últimos clientes con productos de la casa "y nuestro afecto porque son de la familia". Con el cierre del establecimiento, Vila-real se queda con sólo cuatro carnicerías tradicionales.
La fundación de este comercio se produjo en 1880 gracias al empeño de Maria Gracia Ferrer y Pepe Cheza. Abrieron el primer negocio en el Arrabal del Carmen y luego lo trasladaron al actual emplazamiento, en la calle Major Sant Jaume.
María Gracia era pelirroja y sus descendientes heredaron el nombre de "rogets", que pasó a acuñarse como cabecera de un negocio artesanal que luego heredó su hija María. Fue, a su vez, su hijo Manuel quien continuó con el oficio hasta ayer en compañía de su esposa, María Darás.
Especialistas en embutidos y sobrasada de alta calidad, ahora fabricarán sólo para casa dado que ninguno de sus cinco hijos quiere seguir al frente del negocio. "De momento, no acudiré a comprar a ninguna carnicería y fabricaré los embutidos para mí aunque ya no será lo mismo porque el establecimiento ha sido un auténtico consultorio donde se han desahogado nuestros clientes", lamentaba Manuel.