NACHO MARTÍN CASTELLÓ
El equipo de gobierno del Ayuntamiento de Castelló (PP) ha excluido la reducción del tráfico circundante del parque Ribalta y la peatonalización del paseo Impares del protocolo con el que pretende cumplir los condicionantes exigidos por la Conselleria de Cultura para poder atravesar el parque con el trolebús (Tram), según confirmaron ayer fuentes de la conselleria.
Esta decisión queda reflejada en un documento que firmaron el pasado 27 de enero de forma discrecional y sin informar a la oposición el alcalde y la consellera de Cultura, Alberto Fabra y Trinidad Miró.
El protocolo se presenta como "un anexo" al Plan Especial de Protección Ribalta-Tetuán que el pleno del ayuntamiento remitió al Consell en diciembre de 2008, y en el que paradójicamente no figuraba el trolebús y se prohibía expresamente cualquier obra que alterara las alineaciones o la estética del parque (protegido como Bien de Interés Cultural).
Condiciones
Las cláusulas del acuerdo signado con Cultura indican que el ayuntamiento se compromete a demoler el edificio de la Pérgola en el primer trimestre de 2011 (en cuanto se inaugure el Palau de la Festa), aunque respecto a la reconstrucción de la antigua pérgola se limitará a "definir un proyecto".
Respecto a la peatonalización del antiguo paseo de San Vicente (calle Pérez Galdós), el ayuntamiento indica que elaborará una primera fase de traslado de los aparcamientos en 2011 y se pospone sin fecha definida una segunda que incluiría la semipeatonalización requerida.
Del mismo modo, el consistorio expone que satisfará la exigencia de derribar el muro de la plaza de toros con la sustitución del mismo por "una reja metálica que proporcione mayor transparencia de la escena urbana y mejor visualización de la propia arquitectura de la plaza de toros". Eso sí, no existe fecha para llevar a cabo la actuación.
Aspectos a matizar
Los compromisos del ayuntamiento sí quedan definidos en lo relativo a la reforestación del parque y el entorno, medida que el consistorio promete llevar a cabo durante 2010 y 2011.
Sin embargo, el protocolo ni siquiera menciona la condición que fijaron los técnicos de Cultura por la cual se debían peatonalizar el Paseo Ribalta Impares y la calle Pintor Oliet y llevar a cabo una reducción generalizada del tráfico en los viales colindantes con el parque.
El dictamen de la Conselleria de Cultura sobre el paso del bus guiado por Ribalta sólo permite que el trolebús atraviese el parque si antes se aprueba un plan especial y a través de éste se materializan 15 condicionantes que el ayuntamiento aún no ha cumplido y cuya ejecución podría dilatarse varios años.
Las mencionadas exigencias previas a la obra incluyen el derribo de la actual pérgola y la reconstrucción de la original, la restauración y peatonalización del paseo de Sant Vicent (actual calle Pérez Galdós), arbolado del entorno de la antigua estación (plaza de España, calle Llucena y avenida Barcelona), una restauración botánica del parque con el arbolado original del Paseo de Coches, la señalización vegetal de las entradas al parque, el arbolado del inicio del paseo Morella, eliminación y peatonalización de uno de los carriles del Paseo Ribalta Impares, reducción generalizada del tráfico en el conjunto histórico y la peatonalización de la calle Pintor Oliet para enlazar con la plaza Huerto Sogueros.
Además, el dictamen exige claramente el rediseño de los quioscos propuestos, la definición de las paradas del trolebús ubicadas en el Conjunto Histórico Artístico y el cambio de su diseño, un estudio sobre el refugio de la Guerra Civil de La Farola y la excavación arqueológica del antiguo cementerio y del Fuerte de la Libertad, la cual se encuentra justo en el itinerario del vehículo proyectado y está protegida como Bien de Interés Cultural.
Las obras prosiguen y, mientras tanto, el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) ya ha trasladado tres requerimientos a la Generalitat Valenciana para revisar e investigar la documentación del controvertido proyecto.