LEVANTE-EMV CASTELLÓ
Las dudas sobre el futuro del presidente de la Generalitat, alimentadas por el último mazazo judicial -el auto del juez Pedreira con siete presuntos delitos- y por el vacío de la dirección nacional, han acelerado los movimientos en distintos niveles del partido en busca de alternativas a la previsible salida del jefe del Consell.
Al PPCV y sobre todo a Génova, que es quién tendrá la última palabra, se le plantean dos problemas. El primero, decidir quién sustituye a Camps como inquilino del Palau si dimite o es forzado a hacerlo en las próximas semanas; el segundo, escoger al candidato del partido para las próximas elecciones generales, en caso de que se apostara por un presidente interino hasta mayo de 2011.
Para el segundo dilema, el del líder de futuro del partido, un nombre suena con fuerza en las últimas horas. Se trata de Vicente Betoret, alcalde de Vilamarxant y mano derecha del presidente provincial en Valencia. Diversas fuentes señalan que Alfonso Rus ha comenzado a promover en Génova a Betoret, cuya alternativa iría en la línea de renovación total, dados los 37 años del diputado autonómico.
La propuesta de Rus debería contar con el acuerdo de más referentes populares de la Comunitat Valenciana y desde Alicante, los partidarios de José Joaquín Ripoll no ven con malos ojos esta alternativa. La dirección provincial del PP alicantino, arrinconada desde hace años por el campsismo, valora "la capacidad de consenso" de Alfonso Rus, lo que podría dar lugar a una alianza política.
Desde que estalló la crisis Gürtel hace más de un año, la influencia de Rus ha crecido más allá de los límites de sus dominios: ha ganado capacidad de interlocución ante Rajoy y lideró la reacción a la parálisis del partido con las reuniones con los barones provinciales Fabra y Ripoll. También ha estado presente en algunos encuentros organizados por el propio Camps para gestionar la crisis -la última, en el Palau de la Generalitat el día en que se conoció el traslado a Valencia de la causa de los trajes.
Además, Rus ha sido uno de los pocos dirigentes que ha mantenido movilizadas a las bases en los últimos tiempos, formando pareja política con el conseller Rafael Blasco. Precisamente, el titular de Ciudadanía y el vicepresidente económico, Gerardo Camps, son algunos de los nombres que suenan como posibles ocupantes de transición del Palau de la Generalitat en caso de que se precipatara la salida de Camps.
El titular de Economía es uno de los nombres que han ganado enteros últimamente. Sus problemas crónicos de espalda y su intermitencia son un contratiempo que todos los dirigentes alegan, pero lo cierto es que en las últimas semanas ha tenido más actividad pública que en todo el año. Génova sopesa ofrecerle facilitar su salto a la política nacional a cambio de asumir la presidencia interina.
Gerardo Camps -cuya apuesta transitoria no se ve mal desde Alicante- protagonizó un momento significativo en el pleno de les Corts la pasado semana. Tras la frialdad con que fue recibido el discurso del presidente -con alusión a los símbolos patrios incluida-, el conseller tuvo una intervención "sólida, donde habló de lo importante". "La bancada se vino abajo. Se nota ansia de un liderazgo", señalaba un diputado popular.
"Ansia de liderazgo"
Al margen de estos nombres, algunas fuentes insisten en la alcaldesa de Valencian, Rita Barberá, el primer nombre en las quinielas desde hace meses y a la que desde Génova ya han pedido que asuma el timón si llega el momento. La alcaldesa de Valencia, sin embargo, ha negado la posibilidad tantas veces como ocasiones ha sido postulada.
Desde Castelló, por otro lado, el alcalde Alberto Fabra, tiene en contra su limitada proyección pública, pero también carece de enemigos políticos. Hay quien señala que no estaría dispuesto a entrar en la batalla por el liderazgo y sólo accedería si se lo piden.
Finalmente, el actual portavoz nacional del PP, Esteban González Pons, aparece como siempre en las quienelas. Aunque, recuerdan algunas fuentes, su gestión de la crisis Gürtel -fue quien proclamó el Nou d'Octubre pasado que "la fiesta termina a las cuatro"- le ha acarreado animadversiones dentro del PPCV.