SARA RIOS CASTELLÓ
Fepac-Asaja alerta que la recogida incontrolada de caracoles pude ocasionar un grave peligro para la salud pública porque la mayoría de agricultores para proteger sus cultivos de estos animales emplean tratamientos para envenenarlos. Así, lo ha señalado el secretario general de esta organización agraria en Castelló, Doménech Nácher, quien ha denunciado los graves daños que ocasionan en los campos los grupos organizados que están actuando en los últimos meses en la zona de la Plana Baixa "arrasando huertos" para recolectar caracoles.
Nácher ha remarcado que las sectoriales citrícolas de la comarca llevan varios años denunciando este grave problema. Los recolectores furtivos actúan derribando los muros de piedra y los bancales que hay en los huertos, en los que suele vivir esta especie de molusco. Los infractores suelen actuar con una herramienta denominada pata de cabra, que es una especie de palanca, destruyendo todo el ribazo y los sistemas de regadío. Desde la organización agraria han mostrado su preocupación porque estos muros sirven de contención ante posibles movimientos de tierras y fuertes lluvias.
Uno de los graves problemas también radica en el hecho de que los agricultores reciben unas ayudas por mantener las explotaciones dentro de unos criterios medioambientales y paisajísticos que marca la normativa y, si se destruyen los ribazos, los agricultores pueden perder estas subvenciones. El secretario general de Fepac-Asaja en Castelló ha instado a las fuerzas de seguridad a interponer medidas ejemplares hacía "estas bandas que provocan daños tan cuantiosos para terminar por fin con este problema". Estas declaraciones tiene lugar a raíz de la incautación por parte del Seprona de la Guardia Civil de Burriana de cerca de 400 kilos de caracoles el pasado día 30 de julio en Vila-real. En la operación, los agentes detuvieron a cinco personas, que según fuentes de la Guardia Civil, preveían comercializar estos caracoles en establecimientos de hostelería de la provincia de Lleida.