JOSEP DOMINGO VILAFRANCA
Los usuarios del Centro de Salud de Vilafranca vieron ayer como el falso techo del "nuevo" centro estaba en el suelo. Según el testimonio de los pacientes consultados los trabajadores que se encontraron con el desaguisado cuando entraron a trabajar, aunque el personal de guardia ya se había percatado de la caída de las placas de hielo. "Afortunadamente se produjo por la noche y no pilló a ningún trabajador ni a ningún paciente".
Ayer por la mañana el servicio funcionó normalmente, aunque los trabajadores y pacientes miraban hacia el techo con preocupación ya que además de las placas que se habían desprendido había otras que también amenazaban con caer sobre las cabezas, como si se tratase del cómic de Astérix y Obélix, que únicamente temían que el cielo se desplomase sobre sus cabezas.
Los servicios técnicos de la Conselleria de Sanitat se desplazaron con urgencia para reparar el daño y revistar el estado del resto del falso techo, para evitar y prevenir otros posibles desprendimientos. El desplome se produjo justo sobre la placa que descubrió hace poco más de un año el conseller, Manuel Cervera.
No es la primera incidencia-deficiencia que se registra en el centro sanitario de Vilafranca, que lleva un año funcionando.
El pasado invierno, cuando el frío era más intenso, con temperaturas próximas a los 10 grados bajo cero, no funcionaba la calefacción. Así mismo el centro nació pequeño, ya que la Consellera de Sanitat no puso en sus previsiones espacio suficiente para poder ubicar la unidad de ambulancias y urgencias (SAMU) y a su personal, pese a que el solar que fue cedido por el Ayuntamiento de Vilafranca era de 800 metros cuadrados. Trescientos de los cuales se destinaron a jardín.