JORDI RUIZ CASTELLÓ
Concesiones Aeroportuarias, la mercantil que construye y gestiona el aeropuerto de Castelló Costa Azahar, respira aliviada tras meses de incertidumbre. El Consell ha desbloqueado las fuentes de liquidez de la empresa al librar 2,5 millones del préstamo participativo con el que se financia parcialmente la infraestructura. El gobierno valenciano también ha asumido un compromiso de pago con Iberdrola, que ha retomado las obras de construcción de la línea eléctrica.
Como avanzó este diario, Concesiones Aeroportuarias se encontraba en una situación económica límite. El motivo era que la Generalitat no libraba cerca de seis millones de euros de su préstamo participativo, lo que dificultaba a la concesionaria atender sus pagos a los proveedores y dar el impulso final a la infraestructura. Fuentes consultadas confirmaron que el problema se resolvió en agosto. El Consell devengó 2,5 millones del préstamo y el resto se aportará conforme la empresa aporte los certificados de obra. El desembolso económico ha llegado después de las advertencias lanzadas por la propia empresa sobre su delicada situación económico y tras las presiones ejercidas desde la Diputación de Castelló.
También parece haberse solucionado la situación con Iberdrola, que decidió interrumpir los trabajos de instalación de la línea eléctrica de alta tensión del aeropuerto por los impagos de la Generalitat. Finalmente, el gobierno autonómico ha asumido un compromiso económico con la compañía eléctrica, que ha retomado las obras.
La tardanza del Consell en efectuar sus pagos también motivó la paralización de la construcción de los accesos viarios al aeropuerto, un problema que se solventó.
Los problemas de liquidez de la concesionaria tienen como raíz la alambicada fórmula de financiación del aeropuerto de Castelló, promovido por la Generalitat pero cuya ejecución corresponde a una empresa privada. Los aproximadamente 120 millones de euros de inversión tienen tres procedencias: el 40% viene de un préstamo bancario de 46 millones de euros avalado por la Generalitat (a través de la empresa pública Aerocas); el 30% procede de un préstamo que tiene suscrito Concesiones Aeroportuarias con siete bancos; y el 30% restante es capital de la concesionaria.
Las tres fuentes de ingresos están vinculadas. Si Concesiones Aeroportuarias quiere disponer de dinero de los bancos que le han prestado, tiene que poner capital propio y pedir a la Generalitat que libere su parte proporcional de crédito. El gobierno valenciano no aportaba a Concesiones Aeroportuarias cerca de seis millones de euros de su préstamo participativo. Si la administración valenciana no pone su parte se produce un efecto dominó y los bancos tampoco aportan liquidez a Concesiones Aeroportuarias. El resultado es que la empresa quedaba maniatada, sin poder hacer frente a sus compromisos con los proveedores.