J. A. CASTELLÓ
El vicealcalde de Castelló, Javier Moliner, apostó ayer por la demolición de las Torres de la Central Térmica del Serrallo, una estructura que se ha convertido en santo y seña del paisaje urbano de Castelló. Moliner, en una intervención sorprendente, aseguró la decisión de derribarlas se acordó de forma unánime por todos los partidos políticos a pesar de que únicamente es el PP, como equipo de gobierno, quien tiene potestad para ejecutar estas decisiones.
Moliner recordó que el ayuntamiento aprobó la licencia de derribo de las torres con la luz verde de todos los partidos y pidió al portavoz nacionalista del Bloc, Enric Nomdedéu, que sea "coherente con sus decisiones".
Precisamente Enric Nomdedéu ha sido uno de los primeros líderes políticos de Castelló en pronunciarse a favor de la conservación de las dos chimeneas como parte del patrimonio histórico industrial de la ciudad. Nomdedéu acusó ayer Moliner de "mentir" y recordó que en ningún momento el Bloc ha dado su aprobación al derribo de las "gemelas".
Además, el edil nacionalista manifestó que Moliner no hace otra cosa que "seguir las directrices" de la compañía eléctrica Iberdrola sin tener en cuenta el "posible valor cultural de esta infraestructura". Este diario trató ayer de ponerse en contacto con la empresa Iberdrola para que aclare cuál es su posición y si es partidaria del derribo, tal como asegura Moliner. Sin embargo, un portavoz autorizado de la compañía se negó a dar una explicación y remitió al consistorio municipal que dirige el alcalde Alberto Fabra.
El Colegio de Ingenieros Industriales de Castelló ha remitido una carta a la Conselleria de Cultura pidiendo que se abra un expediente de protección para declarar Bien de Interés Cultural a las dos chimeneas. Los ingenieros consideran que "la demolición puede ser inminente y sería una pérdida irreversible para Castelló".
La carta que el colegio ha enviado a la Conselleria de Cultura asegura que "hemos podido comprobar la presencia de maquinaria de derribo, por lo que rogamos que en cumplimiento de la ley se tomen las medidas oportunas para impedir su demolición, ya que constituyen un elemento fundamental del Patrimonio Industrial Cultural de nuestra comunidad".
El presidente del Colegio de Ingenieros, Javier Zunzarren, recordó que "ahora que el gobierno está protegiendo el patrimonio industrial, que es la arquitectura del siglo XX, sería un buen momento para declarar la protección de las dos chimeneas". Cabe recordar que el Ayuntamiento de Castelló aprobó en mayo la licencia municipal de derribo a la empresa Iberdrola. Además, el consistorio ya ha solicitado a la mercantil que active todos los protocolos de seguridad para "garantizar que el desmontaje se realice con total tranquilidad". Si los plazos se cumplen, las dos emblemáticas torres desaparecerán del paisaje de la Plana a finales de año.