ROGER LORGEOUX CASTELLÓ
Jordi Vinyals sabía que encontrar su alineación en el Club Deportivo Castellón era cuestión de semanas. Tanto fichaje (hasta 16) obligaba a trabajar con paciencia. El mes y medio de la pretemporada no iba a ser suficiente. El equipo pagaría su falta de acoplamiento en las primeras jornadas de Liga. A pesar de la ansiedad existente por el descenso y del nivel de exigencia del albinegrismo, había que mantener la confianza en los jugadores. El tiempo le ha dado la razón.
Después de siete encuentros oficiales, entre Liga (cinco) y Copa del Rey -dos-, Vinyals empieza a sacar rendimiento a los jugadores. Sin renunciar a su filosofía de juego de toque y con el mismo sistema que le dio un ascenso la temporada pasada al frente de l'Hospitalet, por fin recoge los frutos en forma de resultados. Más allá de haber conseguido que el aficionado albinegro recite de memoria la alineación del Castellón, ha convencido a sus propios futbolistas de que con esfuerzo, superación en el día a día y convicción un equipo puede construirse desde cero.
Las dos últimas victorias, en Dénia (1-3) y ante el Santboià (2-1), han confirmado que el técnico ya tiene su once base, que varía únicamente en un jugador dependiendo del escenario; en casa o a domicilio.
Un once de memoria
Decir que en Lleida saldrán de inicio Rangel, Cerveró, Gomis, Pol, Castillo, Pere Martí, Lázaro, Béjar, Dennis, Luismi Loro y Dianga, es jugar a caballo ganador. Estos 11 futbolistas han demostrado a Vinyals que son los que más en forma están de la plantilla. Al menos, los que mejor han sabido interpretar su forma de ver el fútbol. También Héctor Simón se ha hecho indispensable cuando resulta necesario un organizador en el centro del campo, es decir, cuando se juega en Castalia, donde toca arriesgar más .
Los 12 jugadores son, por el momento, los elegidos por Vinyals para hacer olvidar el mal comienzo de temporada y dar el salto de calidad en la clasificación que confirme las aspiraciones de ascenso. Para ello, el entrenador del Castellón también deberá solucionar la inseguridad defensiva, un mal que condenó al equipo la campaña anterior y que en la actual concede facilidades al rival en momentos concretos de los partidos.