José Luis Aguirre

´El CUC nació en contra de todas las opiniones menos la del gobernador Pérez de Sevilla´

 
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Primer director del CUC. A sus 83 años tal vez la forma más fácil de presentar a José Luis Aguirre sea un recorrido por su interminable biblioteca. Él se define como "un catedrático de literatura que escribía", y de hecho publicó 15 títulos entre los que destaca el finalista del premio Nadal "La excursión". Su escritor preferido: Cortázar. Su mayor lección de vida: el poder de los sueños, la bondad y la grata certeza de que existe el amor para siempre.

¿Qué es lo que más recuerda del nacimiento del Colegio Universitario de Castelló?
Que fue la voluntad de un gobernador militar, Pérez Sevilla, que se empeñó en hacer un colegio universitario. Este hombre tenía mundo, muy fantasioso, hablaba italiano y tenía la manía de la cultura, porque luego se fue a Toledo de gobernador y también impulsó un colegio universitario. No era una mala manía esta de la cultura. Y me llamó a mí. Y yo le dije que salía más barato pagar un transporte diario a Valencia dados los pocos estudiantes y que no había edificio ni recursos. Pero él se empeñó y fui nombrado jefe de estudios de un centro que dependía de la Universidad de Valencia, aunque ante la inhibición del responsable, Julián San Valero, yo ejercí como director. El CUC nació en contra de todas las opiniones menos la de este señor. Y con los años está claro que él tenía razón y yo estaba equivocado.
¿Cuál era su formación académica y a qué se dedicaba usted cuando le llaman para coordinar el CUC?
Había cursado el bachiller, un año de Medicina pero lo dejé y luego Filosofía y Letras en la rama de Historia, porque era la única que había en Valencia. Yo en verdad quería ir a Madrid a estudiar Filología con una novia, aunque ni mi padre ni el padre de la novia nos dejaron y nos dijeron que, si queríamos estudiar, debía ser en Valencia. Y luego estudié en Canadá en la Universidad de Laval, en Quebec. En el momento en el que me llamó Pérez Sevilla yo era catedrático en el Instituto Femenino. En verdad quería vivir siendo escritor, pero eso en aquellos tiempos era muy difícil. Quería ser independiente y la forma era sacarse una cátedra. Por eso le he dicho antes que yo era un catedrático de literatura que escribía. Era muy importante para mí, aunque nunca pretendí vivir de ello.
¿Cuáles son los principales obstáculos que encontró el CUC?
Primero había un problema de dinero. Nos instalamos en un edificio sin dotaciones, que era un seminario del obispado por el que pagábamos un alquiler de 2 millones de pesetas al año. Yo me vi organizando una cosa sin un duro, y recuerdo que de Valencia nos enviaron profesores que allí no querían, malísimos, auténticos monstruos intelectuales. No daré nombres. La Universidad de Valencia se oponía rotundamente al colegio en Castelló. Nunca quiso que se hiciera.
¿Era buena la relación con el obispado?
Sí. El obispado lo único que quería era cobrar y sacar rentabilidad a un edificio nuevo que no tenía seminaristas. Y el obispo cada vez que me veía por la calle me decía que le debía dinero o que el pago se retrasaba. Y yo le decía que yo qué culpa tengo, ojalá que yo le debiera ese dinero -sonríe-, sería mucho.
¿Condicionó el régimen franquista el nacimiento de un foco intelectual como el CUC?
Políticamente se nombró un patronato con todas las autoridades franquistas del momento. Y la verdad es que el gobernador intervenía lo menos posible y me dejó que marcara allí la plena libertad.
¿Cómo fue posible esa libertad?
Porque el gobernador me dio mucha libertad, no me obligó a nada, y porque estaba yo. No es que quiera tirarme flores y no debería decirlo, pero procuré que la universidad fuera un diálogo abierto. En una de tantas manifestaciones a favor del régimen -no había ninguna en contra- me negué a acudir y dije que tenía que mantener la universidad abierta, y los alumnos que quisieron pudieron ir a clase. También era una forma de no ir. Aún recuerdo aquella plaza llena con pancartas que decían "el toro está contigo". ¿Con quién?, me pregunto yo. También ofrecí que se celebrara aquí parte de un congreso del País Valencià, que era claramente antifranquista, aunque disimuladamente, porque si no se prohibía. Y se hizo con plena libertad.
Dio mucho que hablar un congreso con alumnos canadienses de ambos sexos..
Venían de la Universidad de Laval para unos cursos en francés de historia y cultura de España. La verdad es que se lo pasaron muy bien. Aún hay gente que se acuerda. Se abría una puerta al mundo.
¿Recuerda a alguna persona que le ayudara especialmente?
Me ha tocado la fibra sensible, porque mi mujer Pilar faltó hace un mes. Me ayudó mucho, era catedrática de literatura y fue aquella novia con la que quería ir a Madrid. Siempre ella. Puedo decir que me ha durado el amor hasta que se ha muerto, y todavía después...
¿Qué supuso el CUC para Castelló y cómo ve ahora la universidad cuando cumple 20 años?
Fue pasar de una categoría a otra, de ser una ciudad plana, Castelló de la Plana, a tener una cierta categoría. Era un lujo para Castelló. Aunque hay gente que desprecie la universidad, sí que sirve para mucho. Pero la universidad pública ahora no está en su mejor momento. Creo que, por unas cosas o por otras, la universidad no ha funcionado bien nunca. Primero porque no había libertad o dinero, luego por otras cosas. Te enseñan unas cosas básicas, pero tú le das aire, lo has de llenar. Y es tener la suerte de encontrar un catedrático o un profesor que te atraiga y que te lleve por ese camino. Una de las mayores alegrías es que la gente me para por la calle y siempre son amables y recuerdan con gusto mis clases. La universidad es un momento en el que coincide la juventud, cosas que descubrir juntos, que leer juntos. Es un momento para ser feliz y a veces te das cuenta luego y piensas: hombre, podría haber sido feliz...
¿Qué cambiaría si pudiera volver atrás en el tiempo?
No me arrepiento de nada, haría lo mismo que he hecho. Creo que nunca hice mal a nadie conscientemente, pero hubiera querido ser más bueno, mejor persona. Al final de mis años creo que la bondad es fundamental y la maldad es totalmente rechazable. Y le diría a los jóvenes que sean auténticos, que sigan lo que les guste, que no se vendan tan facilmente, que sean honrados y persigan algo que no sólo sea el dinero.

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