27 de septiembre de 2015
27.09.2015

La música de «dolçaina i tabal» como bandera

Los actuales responsables tienen un recuerdo especial para Paco Magnieto, el músico que les enseñó en sus orígenes como agrupación. Se estrenaron tocando en 1996

26.09.2015 | 23:41

El Senill de Torreblanca. Empezaron a tocar por diversión y para representar a su pueblo. Hoy en día, tras casi 20 años, muchos conciertos y centenares de educandos se marcan como objetivo de futuro seguir pasándolo bien y ayudar a dignificar la música tradicional valenciana.

El grupo de «dolçainers i tabaleters» El Senill es una de las asociaciones más activas de Torreblanca. Esta agrupación musical lleva casi 20 años dignificando la música de estos instrumentos tradicionales. «Nuestro objetivo es pasárnoslo bien, tocar dignamente y representar a Torreblanca», indica el presidente y músico Abel Segura. El nombre del grupo viene de una planta típica del Prat, espacio natural del que reivindican su riqueza medioambiental como referente de Torreblanca.

«El Senill» fue fundado en el año 1996 por un grupo de jóvenes de Torreblanca. El comienzo del grupo tiene un origen muy curioso. Abel Segura estaba en Castelló cuando escuchó a un hombre tocando la «dolçaina» junto a la ermita de Sant Roc. «Paré el coche y le pregunté si vendría a Torreblanca a enseñarnos a tocar. Me dijo que no podía pero me dio el teléfono de Paco Magnieto, que tocaba en la Agrupació Musical DiT de Castelló», explica Abel.

Tras un año recibiendo clases de Paco Magnieto, los músicos organizaron un Aplec en Torreblanca. Era el año 1996. «Sabíamos tocar diez o quince canciones. Fue la primera actuación como 'El Senill'. Éramos cinco o seis personas y vino Paco Magnieto a tocar con nosotros», recuerda Vicent Obiol, director y músico del grupo. Una idea que, como remarca Abel Segura, contó con el apoyo del entonces concejal de Cultura José Vicente Rubert. «Se volcó con nosotros», asegura Abel.

Vicent Obiol fue a estudiar «dolçaina» en el Conservatorio Municipal de Música de Valencia José Iturbi, con Xavier Richart como maestro. Por este centro han pasado «dolçainers» como Josep Alemany de Dolç Tab Jazz, Miquel Girones de Obrint Pas o Hiroshi Fuji, guitarrista japonés que se encandiló de este instrumento tradicional valenciano. «Todo lo que aprendió en Valencia lo trajo aquí. Fue un salto de calidad para el grupo», destaca Abel.

«Hice un programa de 4 cursos de grado medio y 2 de grado superior en cinco años, pero no me dieron titulación porque los estudios de dolçaina no estaban regulados», señala Obiol. Actualmente, «El Senill» cuenta con una plantilla de unos 25 músicos, entre dolçainers y tabaleters. Además, Vicent y Juan Carlos Obiol y Diógenes Bort dan clase a unos 15 alumnos, que en los próximos años se incorporarán a un grupo que realiza un gran número de actos a lo largo del año.

«El Senill» participa en las fiestas patronales de Torreblanca, tanto en actos religiosos como en lúdicos, en la representación de la Passió y acompaña a los grupos de danzas tradicionales L'Aljub y La Lliura y al «correfocs» Kagaferro, todos ellos de Torreblanca. Además, ofrecen un mínimo de dos conciertos al año, uno en verano en Torrenostra y otro por Navidad en el teatro Metropol.

Pero no actúan únicamente en Torreblanca. Participan en las fallas de Benicarló y en el ciclo Dolç Fest de la Diputación de Castelló. Han estado en un gran número de poblaciones de la provincia. Como retos de futuro, el grupo quiere continuar divirtiéndose tocando y poner su grano de arena para ayudar a «dignificar» esta música. «Le falta un empujón, pero esto ya ha comenzado. Irá a más», asegura Obiol.

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