30 de octubre de 2015
30.10.2015

Defender

30.10.2015 | 00:39

Desde que convertimos el fútbol en asunto trascendental, se acumulan los paralelismos tendidos con pinzas. Ya no es solo que te encasillen en una opción política concreta por ser de un club determinado, también analizan tus creencias en base al estilo futbolístico que prefieras. En España, por lo general, atacar es lo guay, lo progresista, lo moderno y lo escandinavo, atacar es caer bien y cuando digo atacar me refiero a atacar de una forma establecida, por supuesto, nada de contragolpes ni groserías similares, atacar como concepto patrio es dar ocho mil pases lo más horizontales que se pueda y chutar solo una vez dentro del área pequeña, atacar es lo que eleva al fútbol a los ojos del arte. Por contra, defender es de derechas, defender es de pobres, paletos y analfabetos, defender es caer mal, defender es una inmoralidad intolerable en pleno siglo XXI, defender es incomprensible es una sociedad que ha pisado la Luna, defender es una forma indígena de tribalismo, defender es todo eso y más, defender es ofender, hay que pedir perdón y devolver las armas por ello.

Como no podía ser de otra manera, defender es el único camino que ha traído éxitos en color al Club Deportivo.

No vi el Castellón del 73, de Muller y Planelles, empiezo por ahí, así que no me vengan con peros. Mi primer Castellón fue el de Luiche, las paradas de Emilio, las hostias por el medio y un gol de oro arriba. Mi primer Castellón fue ese que necesitaba dos puntos para ascender y lo que hizo fue empatar a cero dos veces. Mi primer Castellón era y es un semillero de chanzas a la barraca, pero me enseñó dos cosas que nunca olvido: que al fútbol se juega en equipo y que a Castalia se va a sufrir casi siempre. Mi primer Castellón definió mi infancia y quizá por eso me quedé medio tonto, pero oigan, tengo un dato novedoso y aplastante que avala mis teorías. El Castellón ha jugado seis partidos fuera de casa en lo que va de Liga. En tres de ellos (Acero, Borriol y Alzira), Luiche se quedó en su casa alicantina y los albinegros recibieron siete goles, sumando solo un punto. En los otros tres (Ibi, Muro casi seguro y Torrevieja), Luiche se acercó al campo y el equipo sintió la inspiración de su embriagador aroma. El Castellón no encajó ningún gol, sumando siete puntos.

0-1, 0-0 y 0-1, música celestial para mis oídos.

Desde que echaron a Luiche en 1991, solo tres entrenadores han completado una temporada en Castalia. En ese tiempo, a veces me ha dado la impresión de que al Castellón, en categorías que considera impropias, le da vergüenza bajar el culo, clavar los tacos, arrimar el hombro, correr y defender. Pero José Luis Oltra logró sus récords gracias a una increíble solidez defensiva. Sin ella, perdió el ascenso en La Condomina ante el Ciudad de Murcia. El ascenso lo consiguió Álvaro Cervera, precisamente por abrochar a cero la portería en Castalia en los dos partidos de promoción, que no se olvide. También por saber sufrir, por defender, por hacer las cosas que dicen que hacen los equipos pequeños, Pepe Moré evitó el descenso y Fernández Cuesta, hace poco, obró un pequeño milagro con retales de la provincia.

Con Calderé, en cambio, y mejor plantilla, no hace falta ni que lo diga.

Por eso ahora, en el enésimo capítulo de la búsqueda fracasada para establecer una identidad futbolística de club, me gusta el discurso y la práctica de Kiko. Defender. Lo primero. El bloque, el grupo, el equipo y el orden. Defender traerá lo otro, espero.

P.D.: Que no pase una semana sin que el club haga el memo en público. Aficionados, árbitros, ayuntamiento... Que siga la ruleta del culpable ajeno.

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