30 de noviembre de 2015
30.11.2015

Un equipo

30.11.2015 | 00:08

Poco a poco vamos siendo conscientes de esta enésima regeneración y nos vamos haciendo a la idea de que el Castellón está volviendo a ser un equipo ganador. No ha sido fácil. A ver quién es el valiente que se atreve a explicar y demostrar empíricamente cómo fue posible ganar en Elche y cómo remontar ante el Torre Levante la semana pasada. Nadie lo sabe. Pero ganamos.

Ahora es más fácil, ya es posible. El Castellón comenzó encajando el golito de rigor a los diez minutos de partido. Un estandarte del kikismo que ha de ser erradicado cuanto antes. Al menos, le daba algo de emoción al partido. Ponía en tensión a ese grupo de funámbulos que tan bien demuestran manejarse sobre el alambre. Parecieron aceptar el reto de volverlo a hacer, de volver a desmontarme mi primitiva definición del Castellón: un equipo que no gana fuera de casa, no remonta y rara vez mete más de dos goles.

Ahora sí, decía, se puede explicar este nuevo arte de nadar ilesos entre tiburones. Porque no solo son las ganas y la actitud de un grupo que parece haber renacido psicológicamente, sino que hay una base futbolística que lo demuestra. El Castellón es un equipo, tal y como reza el himno. Así, sin más. Defienden y atacan juntos, sin partirse en las muchas transiciones que últimamente se dan sobre el campo. Ser bueno en Castalia es más fácil, serlo en Benigànim es de respetar.

Cuando se apagan las luces del orden y se enciende la vela de la improvisación, dos cuerpos brillan más que nadie. Jordi Marenyà y Charlie Meseguer son un lujo para la Tercera División y una bendición para el Castellón. Los Vila-real Boys son droga dura. Te transfieren a una realidad paralela en la que 50.000 personas están pendientes del desmarque de Meseguer y el pase al espacio de Marenyà. Y entonces sucede, Don Carlos coloca el interior de su pie izquierdo en dirección ese palo que le respeta y no rechaza su lanzamiento. Marenyà y Meseguer son héroes de oro en un fútbol de papel de albal.

Y así pasan las semanas. Soñando con que los milagros sigan siendo plausibles y el Castellón vuelva a hacerlo por segundo año consecutivo. Danos cuatro victorias consecutivas que, pese a todo lo negro que rodea al club, volveremos a ilusionarnos y a creer que no éramos tan malos, sino que tuvimos un bache y solo había que reconducirlo. No sé cuántas veces, ni cuántos años seguidos habré tratado de autoconvencerme de eso. Mientras pienso si de verdad sirve para algo, voy haciendo cálculos en base a los pinchazos de tres de los cuatro equipos en plazas de promoción de ascenso. Por si acaso?

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