19 de enero de 2016
19.01.2016

Fachadas descuidadas en la calle Zaragoza

Los grafitis y la nula intervención en algunos bajos y viviendas afean la estética de la calle, en la que comercios tradicionales conviven con nuevos establecimientos

18.01.2016 | 23:58
Fachadas descuidadas en la calle Zaragoza

Contrastes. La céntrica vía que une la avenida Rey Don Jaime con la plaza de la Independencia goza de un paisaje histórico, presidido por el edificio de Correos y Telégrafos, que contrasta con el deterioro paulatino sufrido por algunos inmuebles.

La mayoría de edificios de estética modernista que discurren a ambos lados de la calle Zaragoza han resistido el paso del tiempo con dignidad. Sus balcones ornamentados y sus grandes ventanales ofrecen la imagen que todo visitante espera de un casco histórico. Los bajos alojan comercios de todo tipo: desde establecimientos con solera, como una tienda de ultramarinos o una antigua juguetería, hasta locales de nuevo cuño, como bazares y kebabs. Fruterías, panaderías y tiendas de ropa completan una oferta comercial que, junto a las terrazas de los restaurantes de la plaza Tetuán, aportan dinamismo a la calle.

El paso del Tram, con su plataforma de vía reservada y la parada ubicada justo antes de llegar a la avenida del Rey Don Jaime, conforma también el paisaje de la calle coronada por dos enclaves históricos: por un lado, se erige el emblemático edificio de Correos y Telégrafos, de estilo neoárabe, y, por el otro, se encuentra la plaza de la Independencia, conocida como la Farola, una ilustre puerta de entrada al Parque Ribalta.

Sin embargo, el deterioro también ha hecho mella en la imagen de la calle Zaragoza. El abandono de algunos inmuebles por parte de sus dueños y la crisis que ha impedido a algunos propietarios acometer mejoras ha afectado a la estética de esta vía. Hay viviendas que lucen fachadas descuidadas, persianas descolgadas y balcones ruinosos que urgen un lavado de cara. Entre atractivos escaparates y vitrinas de comercios, sorprende también algún bajo con puertas cerradas a cal y canto y grafitis que se han encargado de afear aún más los erosionados muros. Son elementos que rompen la armonía estética de este paisaje urbano. Eso sí, de noche resultan imperceptibles dada la oscuridad que reina en la calle Zaragoza cuando se pone el sol. De hecho, algunos vecinos se quejan de la escasa luz que proporcionan las farolas, de manera que, cuando los comercios echan la persiana, la calle prácticamente se queda en penumbra.

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