22 de febrero de 2016
22.02.2016

Los Nuevos

22.02.2016 | 00:36

Los albinegros somos gente difícil de entender. Decimos sin tapujos lo que no nos gusta y solemos reservarnos lo que nos gusta más a menudo. Si es que hay algo que nos gusta. No tardamos en sacar el mazo para azotar la gestión del club en relación a los múltiples movimientos de entrada y salida de jugadores en los últimos días de mercado. Sea como fuere, sigue siendo inexplicable que hayan pasado más de 100 jugadores en tres años y medio en un proyecto teóricamente estable. Los fichajes no sentaron nada bien a la grada y Kiko llamó a la calma y a la cordura: el equipo los necesitaba, dijo.

Toda la razón. Un mes después, el Castellón se está comenzando a edificar de nuevo bajo los cimientos de los recién llegados. Quién lo hubiera dicho. No sé si serán los disfraces, el cine o las comidas, pero la adaptación de los nuevos a este equipo está siendo decisiva tras apenas tres jornadas.

El principal debe del equipo, según su entrenador, era asentar una base sólida en defensa y no encajar goles tempranos que pusieran cuesta arriba los partidos. Solo un resbalón fortuito de Arturo Navarro ha roto una racha de imbatibilidad que superaba los 250 minutos sin recibir gol desde que el propio Arturo y Juanfran se anexionaran a la retaguardia albinegra. Y no solo en defensa. Un saque de falta de Juanfran al larguero y el posterior rebote de Arturo abrieron ayer el marcador, que se cerró con un impecable golpeo de Tariq -fichado en enero- también a balón parado. Los nuevos ya ganan partidos.

La chispa de Ebwelle comienza a calentar Castalia y está por ver quién y cómo será Rida Arkine, del que se hablan maravillas. El trabajo más importante era poder sobreponerse a obstáculos capitales como la marcha de Pruden o el fin de la racha goleadora de Meseguer. Por el momento, el equipo sigue en los mismos puestos que hace un mes y marcando en corto a los que continúan por arriba.

Donde no hay nuevos es en las gradas. El aspecto de Castalia continúa siendo desolador en un horario matinal que ha espoleado al equipo (7 victorias, 1 empate y 1 derrota) pero ha alejado a la afición, no hay que olvidarlo, el sustento de este club.

Me parece lícito el hecho de no querer volver al estadio hasta que no se marche la actual directiva. Pero no lo comparto. Son muchos los que aún acuden cada domingo a ver a su equipo pese a todo. Pienso que nadie, nunca, tendrá derecho a echarnos de nuestra casa. Ahora mismo, solo un impulso sincero y definitivo del equipo puede hacer regresar a quienes han perdido la fe, las ganas y la paciencia, pero, estoy seguro, aún siguen siendo del Castellón.

Una victoria en Vila-real y una buena imagen el viernes de Magdalena ante el Muro sería un buen caldo de cultivo para retener a todos los aficionados que atrae, como de costumbre, el partido de las Fiestas. El retorno al horario vespertino tras esa jornada podría ser el empujón que tanto tiempo se lleva demandando a la directiva para, de una vez por todas, volver a ser un equipo de verdad. Porque el nuestro nunca lo será sin su afición.

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