06 de marzo de 2016
06.03.2016

Frenesí

06.03.2016 | 01:00

Si el curso termina en ascenso, amasaremos la perspectiva suficiente para señalar esta semana de fiestas como punto de inflexión necesario. En Miralcamp, primero, donde el Castellón tiró de casta y orgullo para sobrevivir y de fútbol y cuajo para voltear una situación crítica, demostrar que puede subir, y ganar con mérito donde nadie había ganado; y en Castalia, después, en una noche que ojalá pillarla con 15 años, pura magia albinegra de Magdalena, y que se me antoja tan importante por el gozo natural que experimentó la afición, tras meses de depresión generalizada, como por la constatación, con Kiko viéndolo de cerca, del fracaso práctico del plan teórico que más o menos condenó a Calderé en su día: la dupla rígida de ataque, la pareja liviana de medios contra natura, la pradera de Castalia inmensa sin líneas de pase, y el fútbol de ruleta rusa en el alambre.

Son días de frenesí, insisto, y moderadamente felices, que comenzaron en Vila-real en una tarde extraña. Yo andaba con fiebre, así que no me hagan mucho caso, pero sentí lo que nunca hubiera imaginado: ver un partido del Castellón en la televisión local y tener la impresión de que el albinegro era un equipo extranjero. Esta especie de exilio interior que sufre el aficionado orellut en su propia casa es tremendamente significativa de la época que nos toca vivir, dinero manda y tal, qué voy a contar que a estas alturas no se sepa. En la paradoja habitual, apunto, aquellos que contribuyeron al saqueo de lo público controlan ahora el altavoz de lo privado.

La velada la coronó, asimismo, el ya famoso tuit del concejal amarillo. No esperen aquí mucha crítica. Para uno que en lugar de abrazar el falso relato buenista que solo beneficia al que está arriba dice lo que de verdad piensa, no me parece correcto lincharlo. Es más, sin rivalidad el fútbol sería muy aburrido, no sería fútbol. En el fondo, añado, que algunos, en el mejor momento de su historia, sigan pendientes de las desgracias de un equipo de Cuarta es de lo poco que explica y recuerda qué fue en su día el Club Deportivo.

Por lo demás, queda mucho, demasiado aún para no hacer otra cosa que esperar. Mucho por ganar, por sufrir y por pagar. Haría mal el equipo en pensar que ha alcanzado algún tipo de meta, porque no es así ni de cerca. Al contrario, acaba de tomar la salida en la carrera definitiva.

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