16 de abril de 2016
16.04.2016

el niño jesús de praga

16.04.2016 | 00:50

no, que ha tenido la suerte de conocer la capital de la República Checa, recuerda la sensacional plaza Vieja y el empeño de mi mujer por visitar el lugar donde se venera el Niño Jesús de Praga, independientemente de otros rincones de una ciudad maravillosa y alguna de las muchas joyerías que tienen en los turistas con posibles a sus preclaros clientes, lo que para nada es mi caso. No tuve la suerte de asistir esta vez a la multiplicidad de sensaciones vividas en aquel lugar al que me agradaría volver a visitar.

Por alguna razón que desconozco, escuchar hablar valenciano entre la oleadas de turistas en Praga resulta muy frecuente, además de demostrar que los valencianos tenemos muy buen gusto.

Los bombos, en su día, decidieron el enfrentamiento entre checos y valencianos para dilucidar cuál de los dos acertaba a pasar a semifinales. El primer partido se jugó en El Madrigal. Los locales tuvieron múltiples oportunidades de gol y marcaron dos, mientras el Sparta logró uno. Como había parecido un resultado engañoso, alrededor de cuatrocientos aficionados decidieron acompañar a los suyos, llevados de la confianza que el submarino despierta esta temporada, lo que se apoya en la clasificación liguera y, cómo no, en los grandes resultados obtenidos hasta ahora en sus compromisos ante los grandes equipos.

No se equivocaron los groguets, que además de asistir a la clasificación para semifinales de los suyos, gozaron desde los primeros minutos del placer que produce adelantarse en el marcador hasta el cero cuatro a favor.

Los méritos del submarino este año son notables, así en lo doméstico como en la competición internacional que disputan. Dispone de una plantilla en la que el talento rebosa y ha cambiado el jogo bonito por una mayor verticalidad, que le permite alcanzar resultados particularmente contundentes. En ese sentido, el entrenador, Marcelino García, parece haber encontrado la piedra filosofal, que apoyada en un sistema defensivo sólido, ha renunciado al lucimiento en el centro del campo para hacer daño en las áreas. Aquellos que hemos gustado tanto de un fútbol exquisito, hemos tenido que reconvertir buena parte de aquella satisfacción en otra más práctica. Alabado sea.

Es un equipo fiable, todo y que se está ante una plantilla muy joven para esta clase de competiciones. Un portero enorme, muy joven, que se comporta con una seguridad digna de un portero de gran experiencia; un central recién llegado, asimismo jovencísimo, que en una sola temporada se ha transformado en un valladar, acompañado en su línea de un central que salió por piernas del Valencia y que está rindiendo de notable hacia arriba en la mayor parte de partidos.

En el centro del campo sigue destilando calidad y compromiso el mejor medio centro de España, después de Busquets, acompañado de Trigueros, un punto irregular o de Pina, algo así como el sacrificio hecho futbolista. Más arriba Denis Suárez y Samu Castillejo, dos jovenzuelos fantásticos y arriba del todo el veterano Soldado, cuya generosidad para con los demás es todo un espectáculo y el gol, que es cosa de Bakambu, un futbolista con oficio de goleador y con una rapidez desconcertante. De permanecer todos el año que viene en la plantilla –no caerá esa breva–, el año que viene asistiríamos al juego de un equipo todavía mejor.

Celebrado el sorteo de semifinales la suerte ha decidido emparejar al Vila-real con el Liverpool, que disputarán el partido de ida en El Madrigal y la vuelta en la ciudad inglesa. Se libra así el submarino de jugar la semifinal ante el Sevilla, el equipo gafe por excelencia para con el equipo de Fernando Roig, si bien la otra cara de la moneda es tenérselas tiesas con el equipo de mayor y mejor historia de los cuatro equipos que estaban en las urnas.

Ver al Liverpool en El Madrigal peleando con el Villarreal por una plaza en la final es un honor y una fiesta. Tal y como se han venido produciendo los acontecimientos anteriores, de modo que el submarino ha afrontado el primer partido en casa, lo que le ha hecho afrontar la vuelta con esperanzas que después se han confirmado, el resultado del sorteo no es malo, sino que anuncia buenas vibraciones. Se fletan aviones, se hurga en las huchas, se lavan y planchan bufandas y camisetas y se aclaran gargantas que contrarresten los cánticos ingleses. ¿Alguien da más?

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