11 de mayo de 2016
11.05.2016

Los campos de naranjas

11.05.2016 | 00:21

Cuando una empresa no es rentable y no se percibe un futuro esperanzador propio de una recuperación, las empresas cierran. Esto es lo que están haciendo muchos agricultores y propietarios de campos de naranjas. Estas tierras en su mayoría son heredadas y no resultan fáciles de desprenderse. Los pequeños huertos que se trabajan los propios propietarios, en muchas ocasiones tras la recogida de la naranja se alcanza los famosos «tapapares» o sea, lo comido por lo bebido. En ocasiones , según manifestaba un pequeño propietario, consiguen sacar dinero suficiente para pagar la contribución.

Si las fincas son de dimensiones considerables donde la maquinaría se impone a la mano de obra, las ganancias suelen ser muy ajustadas al dinero invertido en el mantenimiento de las fincas. Con todo esto lo que realmente preocupa es ver la cantidad de campos de naranja que están abandonados, algunos propietarios ya han buscado otras variedades confiando en una salida airosa económicamente hablando para salir de estancamiento en que se encuentran los campos de naranja.

En este país cuando la venta de los vehículos se estanca y no salen los números previstos por los fabricantes, el propio estado procede a montar un plan en cada ocasión con un nombre diferente pero con el fin de ayudar a los fabricantes porque estas empresas dan mucho trabajo y los empleos se tienen que mantener.

Si los pequeños agricultores y propietarios que trabajan sus huertos después de la jornada laboral dejasen de trabajar por falta de rentabilidad, se perderían muchos puestos de trabajo posiblemente tantos como el de las industrias.

Aquí toca destacar que un plan para los campos de naranja sería tan sencillo como marcar un precio de salida suficiente para mantener los campos y, si el comerciante no alcanza a pagar esta cantidad establecida, el estado se haría cargo del resto.

Pero, el llevar a cabo este tipo de planes en beneficio de los agricultores solamente suele ocurrir en aquellos países donde la agricultura está considerada de bien social. Hay un dato que muchos agricultores lo recuerdan cada vez que se habla del resultado económico de la campaña citrícola y son las anegadas que cada año compran los comerciantes de naranja. Si el precio es tan ajustado, los beneficios deberías estar a la par y esto, al parecer, es algo que no suele ocurrir.

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