27 de julio de 2016
27.07.2016
Los olímpicos de Castelló (VIII)

Una oportunidad «irrepetible»

Fernando Vicente Fibla sabía, en el 2000, que una lesión de Carlos Moyà le brindaba una ocasión única: participar en los Juegos Olímpicos

27.07.2016 | 10:32
Una oportunidad «irrepetible»

Tenis. El tenista de Benicarló, más de quince años después de su experiencia en Sídney, recuerda con entusiasmo su participación en esta cita. Para él, fue el momento más emocionante de su carrera, un recuerdo único al que pudo acceder por los problemas físicos del tenista mallorquín, que se situó por detrás suyo en el ranking ATP y le permitió formar parte del equipo español junto a Ferrero, Corretja y Costa.

Cuando debe hablar de su experiencia olímpica, en la voz de Fernando Vicente Fibla se percibe una alegría especial, un acento de entusiasmo y orgullo muy llamativo 16 años después de su experiencia en el torneo olímpico de Sídney 2000. «No hay nada comparable», afirma el extenista del Baix Maestrat que, durante la conversación, no cesa de repetir que «fue algo increíble, no cambiaría esa experiencia por nada».
Visto con perspectiva, Fernando Vicente gozó de una oportunidad única, esa clase de trenes que pasan una sola vez en la vida de un deportista. Por cada país, hasta cuatro tenistas pueden participar en la competición olímpica. Algo que puede sonar como asumible para un tenista de elite en cualquier otro país, pero no justamente en España y menos en aquella época.

El benicarlando coincidió con una generación en la que se encontraban Juan Carlos Ferrero, Carlos Moyá (ambos llegaron a ser número 1 de la ATP), Álex Corretja y Carles Costa. Eran la base del equipo de Copa Davis que en noviembre de ese año levantaría la primera ensaladera para España y, en principio, eran los cuatro hombres que, por ranking, debían viajar a Australia. Pero la providencia, en forma de lesión de Carlos Moyá, se alió con Fernando Vicente. El mallorquín cayó en la clasificación ATP hasta por debajo de la posición 30, la que el castellonense rondaba tras un año en el que había vencido el torneo de Casablanca y había alcanzado la cuarta ronda de Roland Garros.

Vicente todavía se acuerda a la perfección de cómo consiguió la clasificación para la Juegos Olímpicos. ­«Me aseguré la presencia en Wimbledon. Llevaba toda la temporada pensando que el ranking para estar en Sídney se encontraría cerca del puesto 30. Ese era el último torneo antes de la lista definitiva y perdí en primera ronda. Moyá, que estaba por detrás de mí, debía clasificarse para segunda ronda para adelantarme. Él jugaba contra un alemán, Rainer Schüttler. Soy muy amigo de Carlos y me acuerdo que, el día antes de que jugara, le pedí que no ganara. Me marché a casa porque no quería ni ver el partido», afirma el extenista castellonense. Al final, la moneda salió cara y, como cuarto jugador de la selección española, tenía billete para Sídney.

Fernando Vicente sabía que su participación en los Juegos Olímpicos era un premio, una ocasión única que debía aprovechar, y por eso acudió a Australia con la mentalidad de disfrutar la oportunidad y dejarse cualquier tipo de presión en casa. «Fue increíble. Además, como estuve mucho tiempo viviendo en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat, conocía a muchos de los deportistas. Tenía mucha amistad con el equipo de waterpolo, conocía a Roberto Dueñas, a Juan Carlos Navarro o a Pau Gasol, tenía mucha amistad con Gemma Mengual€ En la Villa Olímpica, compartí habitación con Juan Carlos Ferrero y Corretja y Costa estaban en la de al lado. Me pasé todos los días grabando con una cámara que me llevé, haciendo entrevistas€», rememora el benicarlando.

Asegurarse la presencia
Tantas eran las ganas de participar en Sídney que, ahora con el tiempo a sus espaldas, no oculta que «después de Wimbledon, en algunos torneo de hierba, jugué a medio gas, más lento de lo normal. No quería lesionarme y por eso minimizaba los riesgos».

Además, aunque cayó en segunda ronda de la competición individual de tenis, Vicente decidió apurar al máximo la oportunidad. «Hay mucha gente que, en cuanto la eliminan, quiere irse a casa. Pero yo preferí quedarme unos días más con Mengual y con los chavales de baloncesto. Con Ferrero, un par de días después de mi eliminación, nos fuimos a ver un partido de la selección de basket», explica el extenista.

Su bagaje, en lo deportivo, fue de dos partidos. Tras superar en primera ronda al australiano Andrew Illie por un doble 6-3, cayó en segunda ronda contra el francés Fabrice Santoro 6-1, 6-7 y 7-5. «Por un momento pensé que si ganaba a Santoro, incluso podría haber luchado por las medallas. En octavos hubiese jugado contra el marroquí Karim Alami, al que ya había ganado esa misma temporada. Fíjate que el francés Arnaud Di Pasquale sacó medalla. Pero bueno, era más ilusión que otra cosa», apunta. El mejor español de aquella edición fue Juan Carlos Ferrero, que cayó en cuartos precisamente contra Di Pasquale, que puso la guinda a su torneo logrando el bronce contra, nada más y nada menos, que Roger Federer. El oro fue para el ruso Yevgeni Kafelnikov y la plata para el alemán Tommy Haas.

También tiene palabras para su sucesor, Roberto Bautista. El benlloquí participará en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en el cuadro individual. «Rober tiene muy buena cabeza y ¿por qué no puede sacar medalla? Yo le diría que lo disfrute, pero conociéndole luchará hasta el final».

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

EL HUMOR GRÁFICO DE XIPELL


anteriorsiguiente

Playas en la Comunitat Valenciana

Los mejores restaurantes en Valencia

Descubre las playas de Alicante, Castelló y Valencia y el mapa con todas las playas. ¡Vota tu playa favorita, envía fotos de las playas y decide dónde pasar tus días de sol!

 
Enlaces recomendados: Premios Cine